La búsqueda Chilena del desarrollo económico y de justicia social

Angélica Echeveste
Facultad de Economía, UNAM 

1973 a 1990 es el periodo que corresponde al régimen dictatorial chileno. Luego de ser derrocado el Gobierno de la Unidad Popular, tras un golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas se asignaron la tarea de transformar radicalmente su país fundando una nueva república. Por lo que asume el mando una Junta Militar de Gobierno integrada por los comandantes en Jefe de las FFAA: José Toribio Merino, Gustavo Leigh y César Mendoza, liderados por Augusto Pinochet.

El 27 de junio de 1974 el General Augusto José Ramón Pinochet Ugarte es nombrado Jefe Supremo de la Nación y, pocos meses después, el 17 de diciembre, Presidente de la República. Así da inicio un periodo en el que Chile se impone un estado de sitio dedicado a “restaurar la chilenidad, la justicia y la institucionalidad quebrantadas”[1],

Una dictadura que por un lado exponía la salvación de una crisis desatada por el marxismo y el desarrollo económico-social, a través de la modernización de la economía basada en un nuevo modelo neoliberal de libre mercado; y por otro lado, ocultaba las consecuencias de la imposición contra todo aquel que no concordara con esa visión.

Es así que, influenciado por las ideas político-económicas de Milton Friedman y los llamados “Chicago Boys” de su Escuela de Economía de Chicago, Augusto Pinochet comienza el tratamiento del shock[2] basado principalmente en las ideas de los monetaristas doctrinarios que proponían: la reducción de los aranceles, la liberalización de los precios, disminución de la demanda agregada, reducción del gasto fiscal, el aumento de las tasas de interés real, la disminución de la inversión pública, aumento de la tasa de desempleo y la disminución de los salarios reales. Es entonces cuando se reduce el gasto público en un 20%; se despiden al 30% de los empleados públicos; hay un aumento al IVA (en transferencias comerciales de bienes inmuebles); se liquida el sistema de ahorro y préstamos de vivienda[3]; y se invierte en mejorar la eficiencia y niveles tecnológicos de las empresas. Sin embargo, un gran número de éstas quebraron, debido a que la deuda creció sobre todo por lo alto de la tasa de interés.

Estas transformaciones económicas, políticas y sociales implementadas por el régimen militar se oponían a la imagen del otro Chile: el de la resistencia y movilización social. Como consecuencia, la dictadura remarcó la división entre clases sociales, de acuerdo a su posición frente al régimen. Los chilenos pobres y marginados eran de izquierda o aspirantes a la igualdad social, por lo que eran rechazados y violentados; por otra parte, los de mejor estatus económico y aristocráticos se encontraron beneficiados por las nuevas ideas capitalistas.

Un modelo custodiado por medidas opresivas, el quebrantamiento del sistema democrático, la restricción de los derechos civiles y políticos como la libertad de expresión, información, reunión y movimiento, y la violación constante de los derechos humanos. Es decir, por medio de crisis e impactos sociales basados en el miedo, el Gobierno Chileno impuso el neoliberalismo y el sistema de libre mercado a costa de la muerte de miles de opositores políticos, su persecución sistemática, desaparición y tortura; además de la prohibición de los partidos, la disolución del Congreso Nacional y de toda actividad política, sindical o gremial. Además de reformas a la Constitución que permitían todo ello y garantizaban el pleno ejercicio de poder de Augusto Pinochet y sus cercanos.

Dos caras de una realidad

A pesar de lo descrito, durante este periodo hubo efectos positivos en cuanto a crecimiento y modernización de la economía. La reorientación de los excedentes hacia el mercado de capitales fortalecería el respaldo a las políticas militares castigando a las fuerzas opositoras, facilitando la apertura de la economía de libre mercado y permitiendo a la Nación Chilena incentivar el crecimiento económico sin dejar de lado los sectores no competitivos, al tiempo que los sueldos regulados por las fuerzas del mercado debilitarían el poder de negociación de los sindicatos. Se vendieron las empresas estatales y se privatizó gran parte de la educación y pensiones.

Estos elementos actuarían de la mano a fin de reducir las tasas de inflación. En el periodo de 1974 a 1982 la tasa se redujo del 375.9% al 20.7%, respectivamente[4]. Los simpatizantes de la derecha dicen que tales reformas contribuyeron a que la República de Chile se convirtiera en uno de los países más ricos de América Latina. El cuestionamiento es: ¿cuánto de la prosperidad se debe al régimen de Pinochet y cuánto a los últimos gobiernos de centro—izquierda y la tan dependiente riqueza de cobre del país?

En 1990, Chile recuperó la democracia, y ha sido considerado por muchos un país modelo a nivel internacional, considerado un estándar de democracia estable, instituciones fuertes y prosperidad económica. Esto a raíz de la turbulencia entre 1990 y 2012, periodo cuando flaquearon las economías más importantes del mundo. Sin embargo, Chile continuó creciendo y hasta ahora, es uno de los países con mayor crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en el mundo[5], no obstante la desigualdad persiste y el acceso a las pensiones, salud y a la educación son motivo de rezago y protestas sociales.

A pesar de que el progreso económico se debió en gran medida al modelo impuesto por la dictadura de Augusto Pinochet, el periodo dejó un marcado historial de víctimas de abusos, delitos de lesa humanidad, asesinatos y desapariciones. La dictadura del General dejó un saldo oficial de 40,018 víctimas, incluidos presos políticos y torturados, 3,095 muertos y cerca de 70 uniformados y civiles cumplen condenas de cárcel en un penal especial[6]; situación que nos lleva a contraponer los logros económicos del régimen del General Pinochet con sus antecedentes en lo que concierne a derechos humanos.

Resulta complicado evaluar los beneficios y los perjuicios de la dictadura chilena, que dependen en gran medida de los criterios que se consideren para la valoración. Por un lado, resaltando la trasformación económica y la recesión superada y, por otro, considerando fervientemente el alto precio social. Un periodo, una nación y un pueblo que aún continúan con desafíos sociales relevantes, atrapados por dificultades acrecentadas que dominan la sociedad chilena hoy día, como el desempleo, la concentración de capitales y la desigualdad; problemas que dicho país comparte con varias naciones de Latinoamérica y del mundo.


[1] “Economía chilena en la época de Pinochet (1975-1983)”. Eduardo Pizarro. Disponible en: html.rincondelvago.com/economia-chilena-en-la-epoca-de-pinochet-1975-1983.html

[2] Ibídem

[3] “Chile: los argumentos de los que todavía defienden a Augusto Pinochet”. Disponible en: elcomercio.pe/mundo/actualidad/chile-argumentos-que-todavia-defienden-augusto-pinochet-noticia-1628851

[4] Fuente: Banco Central de Chile

[5] Augusto Pinochet Ugarte (1915-2006). http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-31395.html

[6] Destapan olla de torturas sexuales durante la dictadura de Pinochet en Chile. http://noticias.univision.com/article/2179570/2014-12-04/america-latina/destapan-la-olla-de-torturas-sexuales-durante-la-dictadura-de-pinochet-en-chile