Dialéctica oblicua / Te amo

Julieta Anzures Molina
Letras Hispánicas, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

Con el amparo de la luna, los cuerpos se encuentran.

Endebles, sumisos; son envueltos por la ráfaga consistente de letras que buscan desesperadamente acomodarse. Como el recién nacido, en la frescura de las primeras horas de la mañana, busca al tacto con los labios mojados, el botón que le amamante, que irrigue su ser de vitalidad. Que lo colme hasta el cansancio.

Decorosa danza de cortejo ejecutan.

…Se saben solos…

Superponiéndose furiosos a cualquier estado ya concebido, negados a la posibilidad de haber sido ya inventados y ser destruidos.

Arrogante posición que encadena, los somete a la desesperación de haber recorrido ya varias veces el laberinto y no encontrar la salida.

Levitando en la claridad del agua, los cuerpos tiemblan. Las letras resbalan de entre los pliegues de sus pieles y se pierden, antes de caer al abismo, succionadas por los poros palpitantes; abiertos, como fosas nasales que buscan aire.

Los cuerpos se estremecen, se contraen, juegan el interminable acertijo del paralelismo. No están solos. Alrededor se ha desatado una guerra titánica. El viento de otoño que arranca las hojas del seno enraizado, juega con su larga cabellera. Ella, en la oscuridad se sabe hermosa.

Ya todo es nada y no hay nada más.

Él, inflando el pecho, se empeña por mostrar fortaleza; vigoroso entusiasmo juvenil le acompaña en el cortejo. Mas con el implacable viento, los delicados cuerpos se bañan al sereno de sus exhalaciones. Despojando el alma, sirviendo a la calma.

No ha sido menester el roce de las pieles, aquel despedazamiento de integridades, esa dialéctica corporal; Aquí no.

Espera a ellos el olvido, pues la pasión y deseo con que se funden, es tan natural al sometimiento prematuro de aquel antiguo vocablo que fue el amor.


Te amo

¡Ay del amor gastado y colérico!

Maltrecho por el tiempo

Perdido en el vulgo de la idea colectiva

Palabra obsoleta, lejana y errada

Imposición de incoherencia agotada.

De tu gloria palabra, te han arrebatado

En las calles los necios te están desollando

De tu llanto durante años mi amor, no ha surgido nada

De formas inciertas, te sabes olvido

Te sabes sin tregua, que arrastras castigo.

No buscas olivos, ni cárcel de oro

Te sabes entero, de ser y extravío.

No quieres más farsa de palabras y esperanzas.

Tus dientes desgarran al aire, deseo clemente,

Más no inconsciente de carnes y pieles.

No buscas olivos, ni cárcel de oro

Te sabes entero, de ser y extravío.

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