No. 05 Del Derecho y otras violencias

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En ESTEPARIO nos preguntamos: ¿quiénes, a lo largo de la historia, se empeñan en sostener y propagar que el ser humano es pacífico? Aunque paradójica, la respuesta es simple: los violentos. Y esto es así, porque la violencia se sofisticó a tal grado que —además de sus manifestaciones físicas y verbales— consigue anular la subjetividad de toda una cultura y condiciona la manera en que ésta conoce el mundo.

Así, abrimos LITIS con el ensayo Desafíos para el Derecho ante un mundo que agoniza. En él, Luis Felipe Rosas Ibarra reflexiona sobre el génesis y desarrollo de la violencia, así como el proceso mediante el cual ésta logró echar raíces en diversas instituciones, incluidas el Derecho y la Democracia.

Por su parte, Carlos Erasmo Rodríguez Ramos a partir de Me llamo rojo —novela de Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura 2006— localiza, como punto de contacto entre México y Turquía, la disyuntiva que supone la identidad y la integración económica: ¿debe México aferrarse a su pasado o abrazar la cultura que viene del norte?, ¿debe Turquía aferrarse a su pasado islámico o asirse a la cultura europea?

Escrito por Adolfo Ulises León, el ensayo Los caballeros medievales y su larga estirpe —aunque gran parte del texto refiere la construcción del caballero en la literatura medieval y su legado en las ficciones modernas—, señala que, quizá la manera en que vivimos la violencia sea una de las razones por las que series como Juego de Tronos o El Señor de los anillos son tan exitosas: ante una violencia irracional y desmedida como la nuestra, añoramos aquélla que, por lo menos, guardaba códigos de conducta.

Por lo que toca a Cuaderno en Blanco, abrimos con la pluma de Enrique Popoca, ganador del Premio Punto de Partida en 2014. Él nos comparte la reseña de La Suite française de Irène Némirovsky, autora judía desconocida hasta antes de 2004.

En la aparente cotidianidad, tenemos Poema 115 y Poema 105 Recurso de Itzel Dekovic; así como Cuento de nunca acabar de Salvador Fernández de Lara. En lo erótico y lo elegíaco, contamos con la poesía de Julieta Anzures Molina y Jesús Briseño, respectivamente. Cerramos el número con la reseña cinematográfica de La mujer que cantaba, que nos envía desde el ITAM Judith Liliana Ruiz Pinedo.

Esperamos sea de tu agrado.

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