La educación de calidad como medio de empoderamiento económico y social

Angelica Echeveste
Facultad de Economía, UNAM / Piensa A.C.

RESULTA LÓGICO plantear como hipótesis inicial que el nivel educativo está relacionado, directa y proporcionalmente, con el ingreso laboral que cada individuo percibe. En otras palabras, la inversión que realizó un profesionista en su educación se ve premiada con una amplia gama de actividades productivas y oportunidades laborales donde es acreedor de un ingreso monetario más elevado que le permitiría alcanzar su bienestar, su desarrollo humano y social, y con ello una mayor calidad de vida para sí mismo, su familia y su comunidad.

La Unión Europea y los Estados Unidos de América han demostrado, a través de estadísticas, que la educación de calidad está correlacionada[1] con un ingreso laboral más alto, lo que permite acceder a bienes y servicios que favorecen la comodidad de las personas y propician una ampliación de sus posibilidades de crecimiento académico, humano y laboral. Pero, ¿cuándo hay educación de calidad y bajo qué condiciones se cumple la hipótesis inicial?

La palabra educación, viene del latín educare que significa sacar algo de, y es congruente preguntarse: ¿qué significa educación de calidad? y ¿qué se quiere obtener de un sistema educativo?

Inés Aguerrondo, en su artículo La calidad de la educación: Ejes para su definición y evaluación, entabla términos como la eficiencia y la eficacia diciendo, de manera certera, que dichos términos son meramente abstractos, al igual que hablar sobre rendimiento educativo como algo cuantificable. Lo interesante de ese artículo es la descripción de la educación como un “sistema complejo”[2], que se construye como consecuencia de múltiples determinantes, “múltiples subsistemas fuertemente conectados”.

La calidad de la educación, por tanto, es un concepto que surge como consecuencia de las necesidades de una nación, en un contexto social históricamente determinado. No se cuantifica a nivel nacional, entonces, por las calificaciones de los alumnos o de los profesores, ni en razón del aumento del PIB per cápita[3], ni en el aumento del ingreso neto del profesionista o en su consumo. Se mide, cuantitativamente, en la preparación técnica del educando para que su producto o servicio adquiera un mayor valor[4] y, cualitativamente, en su contribución a la vida en sociedad.

Son, entonces, las exigencias y demandas culturales (reproducción social), político-ideológicas (participación democrática), económicas (productos, servicios, innovación y aportes científicos), los factores que determinan el rumbo que tomará un sistema educativo determinado.

Una educación de calidad, sería aquella que optimiza los recursos destinados a la enseñanza, abarcando al mayor número de la población en edad escolar, proporcionando elementos que incentiven la creatividad del estudiante y su desenvolvimiento social para que, a largo plazo, contribuyan con aportaciones científicas, sociales y humanísticas. No sólo avances tecnológicos, debido a que la tecnología sólo ayuda a llevar una vida más cómoda y, para un sistema educativo de calidad, es igualmente prioritaria la formación de individuos que trabajen para ser útiles a la sociedad[5].

Los sistemas educativos se están enfrentando a cambios sustanciales en los mecanismos de relación entre los individuos. Por lo que se vuelve de vital importancia que las Instituciones Educativas formen técnicamente a las fuerzas laborales futuras y que les aporten los conocimientos sociales y personales que les permitan ajustarse perseverantemente a las demandas y avances globales.

Según resultados publicados por Estados Unidos a través de Bureau of Labor[6] una persona con estudios de nivel superior percibe un ingreso 300% mayor al que sólo concluyó la preparatoria, debido a que a mayor nivel educativo los conocimientos técnicos y el desarrollo cognitivo aumentan y permiten que el profesionista se adapte más rápida y eficazmente a los sistemas productivos. Sin embargo, cabe mencionar que estamos hablando de la razón de ingreso perteneciente a una de las más fuertes potencias mundiales, donde la educación está avanzando a la par de las exigencias del mercado laboral, pero ¿qué ocurre en países del tercer mundo, como México?

Las exigencias del mercado laboral del orden global internacional actualmente se centran en la innovación y el aporte científico. Dicha demanda del mercado laboral traspasa a los sistemas educativos, en México, que con la Reforma Educativa, no han podido disminuir la burocracia, la doctrina escolar y la obsolescencia de sus métodos que se reflejan en bajos resultados en rendimiento escolar y económico, y por ende, social y cultural.

Actualmente, ninguna instancia nacional tiene cifras que muestren claramente la correlación que existe entre el nivel educativo y el ingreso laboral en México. Sin embargo, varias Instituciones se han dado a la tarea de realizar sondeos que expongan dicho comportamiento, como el ENIGH (Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares) que ha hecho un trabajo estadístico con la finalidad de contabilizar los años de escolaridad (de 0 a 20+) y el ingreso trimestral que perciben los hogares bajo ciertas condiciones, como el sexo, la edad, la entidad de residencia y la experiencia laboral, etc. El CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación) que entrega reportes informativos acerca de las situaciones de rezago educativo y la pobreza por ingreso en México, relacionando distintos factores socioeconómicos y culturales. Entre otros organismos, como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que miden la movilidad social y la inclusión e igualdad de oportunidades.

El periódico El Economista resume los trabajos de dichas dependencias en las siguientes cifras[7]:

  • El hecho de que un estudiante no termine el último grado del Nivel Básico o Medio Superior se verá reflejado en una disminución de 1,274.00 pesos en su ingreso mensual.
  • Si la persona no concluye sus estudios del Nivel Superior, la reducción de su ingreso mensual promedio equivaldría a 5,423.60 pesos menos.
  • Y, si la persona que culminó sus estudios de Licenciatura adquiere un Posgrado, de acuerdo con la ENIGH, su ingreso aumentaría un promedio de 10, 000.00 pesos mensuales más.
  • El porcentaje de ocupación de personas con nivel de instrucción media superior y superior es mayor en un 50%, al de aquellas personas que cuentan solamente con el nivel primaria.

No podemos concluir que existe una correlación educación-ingreso en México, ya que las oportunidades laborales de jóvenes y mujeres de la población económicamente activa (PEA) aún tienen obstáculos que tornan escasas sus oportunidades[8]; entre otros factores que influyen en el desempeño efectivo de las actividades profesionales, como la falta de preparación, la falta relaciones públicas y el rezago socioeconómico. Sin embargo, independientemente de esas variables, lo que es posible concluir es que a mayor grado escolar la probabilidad de adquirir trabajo con mayor remuneración también aumenta, pero no lo garantiza.

Mencionemos, para dimensionar las proporciones de las problemáticas de nuestro país a nivel educativo, que de cada 1000 niños que ingresan a la primaria, 450 pasan a secundaria, 190 al nivel medio superior, 45 ingresan a la Universidad y sólo 4 se gradúan.

Entonces entendemos porqué México registra ingresos tan bajos y porqué ocupa, a nivel global[9]:

  • Los primeros lugares en: Jóvenes rechazados en las Universidades Públicas, deserción escolar, México tiene 10 millones, aproximadamente, de habitantes analfabetas, 37 millones no han terminado la primaria y somos unos de los países con mayor porcentaje de alumnos reprobados. Además, 3 millones no han ido al menos un grado a la escuela, somos el tercer lugar, por debajo de Turquía e Israel
  • Los últimos lugares en: la comprensión de lectura, matemáticas y ciencias de sus profesores, según las pruebas de la OCDE. Y, de igual manera, ocupa los lugares más bajos en alfabetización, asistencia a las aulas, continuidad y gasto por estudiante.

Aunado a esto, existe otra problemática: la valorización inadecuada de la fuerza de trabajo, que rinde ingresos aún más bajos a las personas en razón de un grado escolar menor, en un mercado global que requiere de fuerza laboral barata y al mismo tiempo preparada. Peor aún en los países en desarrollo que, como indicó la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su Informe sobre las tendencias mundiales del empleo juvenil 2015[10], son las naciones que “siguen asediadas por el subempleo estructural, la informalidad y los trabajadores pobres”. Es imperativa entonces, la labor de reformar los sistemas educativos.

En México, cada Presidente se ha dado a la tarea de elaborar su Reforma Educativa, que pretende garantizar la mejora de las condiciones socioeconómicas. Sin embargo, la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto, no toca ninguno de los puntos antes expuestos. Es una reforma que toca principalmente rubros administrativos y laborales, asunto que parece congruente, ya que el Señor Presidente no solicitó la colaboración de expertos en educación, pedagogos ni profesores, para realizar dichos cambios estructurales. La Reforma Educativa de EPN no está hecha para actualizar los mecanismos de enseñanza en las escuelas, sino para controlar a los sindicatos, o dicho de otra forma, como declaró el Secretario de Educación Emilio Chuayffet: “el Estado recuperó su rectoría en materia educativa”[11].

Seguimos en un sistema doctrinario que no incentiva la crítica, la discusión, que los estudiantes piensen por sí mismos, que incite al cuestionamiento, la búsqueda, a la argumentación y no sólo a la memorización y repetición, sino que impulse el debate entre alumnos y profesores, y que posicione a estos últimos como guías y no como figuras autoritarias. Bien dijo Chomsky: “En nuestras escuelas se les enseña a los alumnos a pasar exámenes. Los alumnos no aprenden a cuestionar nada. Son conformistas”. Resulta lógico suponer que, con la actual Reforma Educativa, no se busca que los estudiantes de las Instituciones Públicas posean una enseñanza crítica, ya que se estaría creando a una sociedad exigente y vigilante. ¿Convendrá esto a la situación política, social, económica y cultural que se vive a mitad del sexenio de Enrique Peña Nieto?

“Entes productivos y no empleados”[12], dijo en entrevista con la Jornada Suemi Rodríguez Romo, ex directora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán. Contrario a esta afirmación, las reformas a los sistemas educativos en América Latina: preparan a la fuerza laboral para un mercado neoliberal, competitivo y cambiante que requiere de mano de obra obediente y conformista, que tome como objetivos principales el dinero, el poder de consumo y la diversión. Comportamiento que reestructura las relaciones sociales y reproduce culturalmente fenómenos como la corrupción, el egoísmo, la violencia, la indiferencia, el machismo, la apatía, etc. Como menciona RIUS en su librajo (como él lo nombra): “La cultura ha sido hecha a un lado porque no es negocio”. Por ahora, lo que es imperativo es el replanteamiento del fin último de las Reformas a la Educación, ¿hacia dónde vamos?


[1] RAE. Correlación: Correspondencia o relación recíproca entre dos o más variables.
[2] http://www.oei.es/calidad2/aguerrondo.htm
[3] Producto Interno Bruto desde el punto de vista del ingreso por persona, a través de un promedio.
[4] El valor de una moneda de un país, a nivel macroeconómico, está en función del valor de la producción de los productos y servicios internos que ofrece al mercado global.
[5] “La Reforma dizque heducativa”, RIUS (Eduardo del Río García). Editorial Grijalbo.
[6] http://www.bls.gov/emp/ep_chart_001.htm
[7] http://eleconomista.com.mx/finanzas-personales/2013/06/11/educacion-las-oportunidades-empleo
[8] 2015 cerrará con 73.4 millones de jóvenes desempleados: OIT. Disponible en: http://www.elfinanciero.com.mx/economia/2015-cerrara-con-73-millones-de-jovenes-desempleados-oit.html
[9] “La Reforma Dizque Educativa”, RIUS. 2014.
[10] Descarga el Informe sobre las tendencias mundiales del empleo juvenil 2015 en: https://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=3&ved=0CCgQFjACahUKEwjhlpzRxbbIAhXFmIAKHWwEBr4&url=http%3A%2F%2Fwww.ilo.org%2Fwcmsp5%2Fgroups%2Fpublic%2F—dgreports%2F—dcomm%2Fdocuments%2Fpublication%2Fwcms_412025.pdf&usg=AFQjCNGxJqaDDu5Y6Mwz8358xcJKdHtk8A&sig2=6KJooNnU-WlGHR-zClgHCA&bvm=bv.104819420,d.eXY&cad=rja
[11] http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/01/29/940977
[12] http://www.jornada.unam.mx/2015/10/09/sociedad/041n1soc
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