Un Mundo Feliz, una crítica a la educación conductista

Aldous Huxley
Flavio Gallardo
Facultad de Derecho, UNAM

RECONOCIDA COMO una de las utopías más importantes del siglo XX,  Brave New World (traducida como Un Mundo Feliz) de Aldous Huxley es de los textos recomendados por los académicos a nivel secundaria y bachillerato. Esta novela publicada por primera vez en 1932 tiene vigencia aún en el siglo XXI como una propuesta terrorífica: un planeta en donde las personas nacen acondicionadas para cumplir un papel específico en la sociedad que los obliga a ser de una misma manera por siempre, repitiendo día a día consignas acerca de la perfección de su entorno, drogados hasta el último momento de su vida en una dieta a base de soma (sustancia que obliga a las personas a no sentir nada más que un letargo de felicidad, porque “un centímetro cúbico cura diez pasiones”), imposibilitados de envejecer bajo la premisa de que todo —hasta el ser humano mismo— es desechable. Los valores que presenta Huxley en esta novela parecen tan alocados como el mismo infierno, en donde las premisas “Comunidad, Identidad, Estabilidad” representan la esclavitud del ser humano frente a los valores de una colectividad uniformemente establecida a través de la genética. No obstante de ser un planteamiento tan irreal, no parece que estemos tan lejos de contemplar un absurdo similar: porque el acondicionamiento genético se ve, todavía, lejano, pero la educación sí ha alcanzado modelos de modificación de la conducta parecidos. En los siguientes párrafos demostraremos cómo el Centro de Incubación y Acondicionamiento de la Central de Londres, lleva —al extremo— una de las prácticas pedagógicas más populares del siglo XX: el conductismo.

El conductismo es, también llamado behaviorismo, en pocas palabras, un estudio empírico que tiene por objeto la conducta humana y su modificación. Es distinta a otras ideas psicológicas en esa naturaleza positivista en la que recae su observación: no trata que X persona supere una depresión, sino que identifica el estímulo que lleva a X a actuar de cierta manera, y así corregir ese acto. En resumen, el conductismo parte del principio de que una persona reacciona en relación a un estímulo (entendiendo siempre la palabra “estímulo” como cualquier tipo de acontecimiento). Esa reacción se vuelve un operante, una conducta que tiene un grado de probabilidad de repetirse si se presenta un estímulo similar al que ocasionó la reacción anterior. El conductista puede, una vez identificada la conducta y el estímulo que la desencadenó, hacer cinco cosas: 1. Que la persona reaccione siempre de la misma manera frente a ese estímulo; 2. Que aumente la posibilidad de que una persona reaccione de la misma manera frente a un estímulo; 3. Que la conducta se mantenga frente al estímulo; 4. Disminuir la frecuencia con la que esa reacción aparece frente al estímulo; 5. Desaparecer, hasta su totalidad, una reacción determinada a otra conducta (siempre y cuando la sustituya con otra reacción). Todo esto se logra a través de reforzadores, una acción que es consecuencia de la conducta del sujeto frente al estímulo, el cual provoca un estado anímico del individuo y lo incentiva –o castiga- a repetir la misma reacción. Ese reforzador puede ser cualquiera, siempre y cuando sea aceptado por el sujeto.

Pongamos un ejemplo de modificación de la conducta humana a través del conductismo. Se quiere hacer que Ricardo, un estudiante de derecho, alce la mano para participar en clase. Para realizarlo, el maestro envía, como estímulo, una pregunta, a la cual Ricardo responde levantado la mano. El maestro observa que la reacción de Ricardo es la que se busca, por lo tanto  refuerza este hecho dándole una participación –lo cual afecta de manera positiva el promedio de Ricardo. Al día siguiente el maestro lanza otra pregunta, la cual responde Ricardo sin levantar la mano. El maestro nota  que Ricardo no levantó la mano, y no le concede la participación. Así se repite por una semana, en la que Ricardo responde sin alzar la mano, sin recibir participación. Conforme a la repetición de la pregunta del maestro –el estímulo-, Ricardo optará, poco a poco, por alzar la mano –reacción- para así obtener la participación –reforzador-. La búsqueda de ese reforzador es la que impulsa a Ricardo a reaccionar alzando la mano, pero inconscientemente se está condicionando a levantar la mano cada vez que recibe una cuestión del maestro, hasta el punto que Ricardo alzará la mano siempre que haya una pregunta, aunque ya no reciba la participación. Este ejemplo es, evidentemente, burdo, hace falta explicar otros fenómenos ocurridos en el proceso, pero sirve para comprender con facilidad el estudio del conductismo y sus tres principios básicos: estímulo, reacción y refuerzo.

unmundofeliz

Ahora utilizaremos un ejemplo de Brave New World. Recordemos que en el Centro de Incubación y Acondicionamiento de la Central de Londres se educa conforme a la clase biológica por la que fue creada una persona, así tenemos que existen cinco clases de personas -Alfa, Beta, Gama, Delta y Épsilon-, cada una con diversas profesiones, motivo por el cual se requiere un acondicionamiento específico para cada grupo. Se muestra entonces una sesión de acondicionamiento de bebés Delta: se sueltan bebés de ocho meses en un cuarto para que gateen en el suelo, dentro de esa sala se ponen varios libros y flores, con el objetivo de que los pequeños Deltas interactúen con esos juguetes. Inmediatamente interactúan con el material de la habitación, se electrifica el suelo. Cuando se desactiva el suelo electrificado los bebés, espantados y adoloridos por la descarga, rechazan las flores y los libros. De esta manera se muestra una vez más una educación conductista: hay un estímulo –las flores y los libros-, una reacción –cuando los niños juegan con las flores y los libros-, y un reforzador –cuando se electrifica el suelo-, con la finalidad de que la reacción desaparezca y se sustituya por otra conducta (más adelante en la novela, se explica que se les prohíben las flores a los Deltas porque no hay ganancia económica en ir al parque a observar, en vez de eso los acondicionan para que les sean atractivos los deportes que representen un gasto al realizarse).

Por supuesto el, ejemplo de Huxley es extremo y en nada se compara con la situación, el ambiente, y el reforzador que propusimos en el primer ejemplo. Sin embargo la esencia de la enseñanza es equivalente en ambos casos. El efecto de la modificación de la conducta es similar tanto en Ricardo como en los bebés Delta. He ahí la gran crítica presentada a la educación conductista por Huxley, que presenta que este modelo educativo es perjudicial en el sentido de que limita fuertemente la libertad de elección del individuo, condicionándolo únicamente a reforzadores para modificar su conducta, nunca incentivando el pensar de otra manera.

Es clara la eficiencia del método Centro de Incubación y Acondicionamiento de la Central de Londres. La gente reacciona sin mayor dificultad a los reforzadores que se le implementan, ya que derivan de dos cosas: el placer y el dolor. Ya hablamos del dolor como reforzador en el caso del suelo electrificado, y se les dan como reforzadores derivados del placer dos cosas: soma y sexo. Ya hablamos del primero, una droga “perfecta” la cual evita que las personas se alteren, sin alterar el funcionamiento físico del cuerpo (es lo que la hace perfecta, que como dice el autor, no provoca resaca ni tiene ningún efecto secundario), importante característica, ya que el suministro de soma no debe de interferir en la actividad laboral. En cuanto al sexo, es uno de los reforzadores más importantes en la novela, y se les enseña, desde pequeños, a todas las clases a mantener relaciones sexuales, haciendo que la acción de consumir productos -uno de los valores más importantes en la distopía de Huxley- siempre esté reforzada con la idea de obtención de sexo (es tan fundamental el sexo como reforzador que en el caso de una persona no tuviese libido, sería inmediatamente aislada de la sociedad).

Ahora bien, el problema del conductismo y de Brave New World no radica en que el método funcione o no. El modelo educativo que han propuesto los behavioristas, evidentemente, funciona. Sin embargo la crítica que Huxley plantea no va dirigida al fracaso de los reforzadores como modificadores de las reacciones, y más bien habla de un tópico más profundo. Los psicólogos conductistas radicales y los científicos de la novela de Huxley ignoran la conciencia del individuo al que están acondicionando en el sentido que no es importante saber lo que una persona piensa cuando actúa, sino que sólo se identifica el cómo suprimir una conducta inadecuada y cambiarla por una que se considere adecuada. En esa afirmación hay dos problemas: 1. El individuo pierde el sentido de su existencia individual, ya que no existe un porqué interno que impulse sus actos. 2. La decisión de determinar si una conducta es adecuada o inadecuada recae en una autoridad, esclavizando a la persona a los impulsos que se le acondicionaron por alguien superior, sin tener conciencia de lo que hace, piensa y repite frente a un estímulo.


Bibliografía:

  • Huxley, Aldous. Un mundo feliz.  Editores Mexicanos Unidos. México. 1990.
  • Sundel, Martin; Sundel, Sandra Stone. Modificación de conducta humana. Editorial Limusa. México. 1985.
  • Prieto, José Luis. La utopía skinneriana. Centro de Estudios Ramón Aceres. Madrid. 2005.
  • Richelle, Marc. Skinner o el peligro behaviorista. Editorial Herder. Barcelona. 1981.
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