El silencio de Dios

"San Jerónimo escribiendo" (1605), Michelangelo Merisi da Caravaggio. Pintura al óleo.

Iván Adelchi Peña*

Facultad de Derecho, UNAM


LECTOR, ESTE ENSAYO no tiene un fundamento en grandes textos de Filosofía o Teología. En él encontrarás los argumentos, razones o creencias de por qué un sujeto como yo —posmoderno y nihilista— cree en Dios.

La cuestión de Dios la deseo abordar desde: 1) argumentos del pensamiento y no tanto de la razón; 2) la necesidad que tenemos los seres humanos de creer en algo —y es aquí donde podremos abordar una cuestión fundamental sobre el concepto de Ley y la actitud Religiosa, siguiendo un poco a Dworkin—; 3) teniendo como base la existencia del Dios por medio del Lenguaje, Dios como idea superior; y 4) Dios es un ente que nos guía.

En primer lugar aclararé mi postura ante la vida y el saber. Me considero un hombre posmoderno porque creo que la razón —como Lyotard afirmaba— es un meta relato que ha generado problemas patológicos, en donde la fe fue erradicada de la ecuación con el saber. No creo que existan discursos universales totales[1], existe una fragmentación de las narraciones, lo que permite que existan visiones, puntos de inflexión en los discursos, dando paso a los Pluralismos o diversas visiones de mundo. Al igual pasa con la idea de Dios.

Soy nihilista porque no creo que un saber valga más que otro, o piense que el saber en sí sea mejor que la ciencia y nuestra confianza en ella. Sin duda, el diálogo, la discusión —incluso la praxis—, pueden llevarnos a saber qué tan fuertes o débiles son las interpretaciones del mundo. Entonces, al no haber un saber o una visión mejor que otra, considero que es vacío afirmar lo contrario o darle un significado o valor distinto al saber.

1) Argumentos del pensamiento y no tanto de la razón

A lo largo de la historia de la Ideas, la idea de Dios es una de las más fuertes. Gracias a la construcción socio-cultural de las civilizaciones, se creó lo “Divino”: aquello que estaba reservado para personas iluminadas,[2] que tuvieran una capacidad explicativa de los sucesos de la naturaleza, de lo que parecería superior a nosotros. Egipto, Mesopotamia y hasta la Grecia Antigua generaron una idea de Dios muy cercana a la persona, escenificando sus pasiones, debilidades y donde la posibilidad de acercamiento de lo humano a lo divino siempre era “El Heroísmo”. Pero también el desarrollo de la “Ciencia”, del saber, estuvo ligado a esta forma divina, por ejemplo: los números, la momificación, la geometría, el acercamiento al cosmos y a los astros, todos fueron gracias a una necesidad de lo divino o entender, de tocar y admirar a Dios.

Durante el desarrollo de las ideas o del saber, si la razón ganó terreno fue en la medida en que la Ciencia se fortaleció —sobre todo en el helenismo—; entonces, los seres humanos logramos ver que existían cosas propias de la razón y propias de la fe, nos acercamos a esa actitud divina de nombrar a las cosas sin intervención de Dios. Cuando afirmamos que la suma interior de los ángulos internos de un triángulo equilátero eran ciento ochenta grados, y ver que Dios no era la causa de esa explicación, los hombres lograron montarse en los hombros de los gigantes y ver el mundo desde arriba —tomando un poco la idea de Hawking.

Lo cierto es que las cosas comenzaron a tener una comprensión distinta y más compleja, vimos su utilidad, finalidad, posibilidades de modificarlas y aprovecharnos de ellas; sin embargo, la existencia de hombres y mujeres no correría con la misma suerte. Lo humano, aquello que tratamos de dar cuenta, del porqué de nuestra existencia, su proyecto, fundamento y sentido no escaparían a la idea de Dios. Mientras más se avanza, y en tiempo pasado también, el saber se ha vuelto más complejo, diverso y hasta contradictorio; es por ello que la idea de Dios nos persigue hasta hoy. Dios, el pagano o el que está en todos lados, surge como idea superior de dar explicación y finalidad a nuestra existencia, nos permitía en un principio ordenar la vida en la comunidad, con aquellos profetas o sacerdotes que nos daban cuenta de él. Al igual, como éramos parte de un “Gran Proyecto”, las cosas malas y buenas de la humanidad, no era necesario el hacernos responsables.

La idea de Dios ha cambiado en el tiempo y, con ella, nuestra forma de acercarnos a él: el Dios castigador, el Dios compasivo o el Dios alejado de los humano —hasta la diferencia entre escribir dios o Dios. Creo que la razón nos ayudó a detonar el potencial sobre lo que sabemos o comprendemos de Dios. Por ejemplo, una de las ideas que me cautivan, es la idea de perfección: Dios es tan perfecto que no se parece a nada, no tiene forma imagen, porque no tiene los defectos de las cosas, es el origen y causa de todo, no podemos decir mucho de él, porque tratar de comprenderlo también es una defecto de nuestra contingencia, el intentar explicar algo nos lleva irreductiblemente a nuestro fracaso, porque es tan perfecto que cualquier explicación es inútil. Lo que nos queda es seguir la luz por medio de sus profetas… (Esta idea, de una lectura errada, la toma de Leo Strauss y su trabajo sobre El Libro de Maimónides).

2) La necesidad de Creer en Dios

Desde el renacimiento, pasando por la “Illustration” Francesa, se ha intentado decir que Dios es una cuestión de creencia y que éstas son productos no confiables. Por ello, los hombres —productores del saber— son mejores o pueden generar modelos racionales, que adecúen medios a los fines, den elementos confiables y fiables para la comprobación de ese saber objetivo y, sobre todo, fundado en la Razón. La idea principal de la Ilustración es hacer del saber un medio de liberación del hombre, que bajo la idea de Dios, han hecho su voluntad y han generado calamidades a la humanidad. Pues bueno, retomando un poco los textos de Alfarabì, los profetas eran aquellos que llevaban las luz por medio de las Profecías o escritos sagrados y su interpretación, disipando controversias o dilemas. Al igual sucede con los intelectuales franceses de la Ilustración, toman la idea de Luz como revelación racional y sustituyen a Dios como idea dando paso a la Razón —nuestro nuevo Dios.

No deseo hacer una apología de la sustitución del hombre[3] por Dios o viceversa, para ello sin duda recomendaría una lectura profunda de Nietzsche, pero lo que deseo rescatar es la actitud Religiosa o de reproducción de lo Teológico en nuestra prácticas por la búsqueda del saber.

Continuando con el texto, la idea de sustitución y continuación de formas de legitimación del nuevo proyecto civilizatorio, alejado de lo Divino y de Dios, nos dan muestra de la incapacidad de la humanidad para erradicar las formas religiosas de los saberes. Cambiamos a Dios por el Hombre, la Fe por la Razón, sin entender que la razón es un acto de Fe y se torna radical e igual de dogmática sin crítica para sí misma, que el hombre se vuelve el centro de su comprensión y simula divinidad, no hay más allá que el Hombre… Dado lo anterior, seguimos creyendo ya sea en la razón, en el proyecto moderno o en la religión, pero seguimos mostrando una gran necesidad de creer ( aquí muestro mi acercamiento con Dworkin en su texto “Religion without God”).

Retomando la idea de los Profetas, en el mundo islámico la ley es un producto creado por ellos, para dar razón de los mandatos divinos, orden a aquellos que no pueden o no tienen un acercamiento con la figura Divina. Con ello reconocemos que los Profetas y la Ley divina son necesarios para la construcción de lo Político, ahora hagamos un giro sobre nuestra concepción secular. Nosotros tenemos legisladores que dictan leyes para todos y así dar cauce, vialidad a las exigencias sociales o poder dar orden a lo social. Las similitudes son claras, no todos pueden acercarse a lo “Divino” y no todos son legisladores, y su necesidad se vuelve exclusiva ya que no “Todos pueden…”, entonces la similitud religiosa se hace más clara. La actitud de Profeta no está muy lejos que la del Legislador.

Cambiamos a Dios por el Hombre, la Fe por la Razón, sin entender que la razón es un acto de Fe

Entonces ¿por qué preferimos a los Hombres para gobernar y no a Dios? ¿Creemos que Dios es algo despreciable gracias a la Ilustración? ¿Renunciamos realmente a él y a lo Religioso? ¿Es realmente secular nuestro conocimiento?

3) Dios existe porque existe en el lenguaje

Una de las ideas que me parecen apasionantes es la Idea de Dios, con todo su potencial social, unificador y descriptivo. La tesis de algunos de los Teólogos más respetados es que si deseamos hablar de Dios, necesitamos elementos que prueben su existencia y recurren al Lenguaje para dar cuenta de él: “La existencia del lenguaje es soberana y discreta {…}, soberana dado que sobre las palabras ha recaído la tarea y el poder de representar el pensamiento. Pero representar no quiere decir aquí traducir, proporcionar algo visible, fabricar un doble material que sea capaz de reproducir (…) Representar debe entenderse en el sentido estricto: el lenguaje representa el pensamiento como éste se representa a sí mismo… (Foucault, Las palabras y las Cosas, pag. 96)

Con esto quiero decir que, al igual que Foucault, las ideas representan un pensamiento, el potencial que tienen de dar espacio al imaginario o por lo menos hacer de ello un espacio para la escritura. Así entender que Dios es algo superior, que representa los miedos, la falta de explicaciones, la imposibilidad del hombre de dar coherencia a saber o lo sorprendente que puede ser el comportamiento humano. Que aquello que se escapa a la razón es terreno de Dios. Y en la escritura afirmamos su existencia: “Esto no es Dios”, “Dios mediante, “Dios quiera”, “El Universo es así porque así lo quiere Dios”… No sólo en la literatura se da así, sino en la praxis del día a día. El Dios musulmán lucha por ganar terreno al Dios cristiano, intentamos erradicar al pueblo elegido de Dios- me refiero a la Segunda Guerra Mundial como fracaso civilizatoria- porque también era un Dios incómodo. Y la idea de Dios también es poder. Son los Dioses y sus profetas que luchan, nuevamente, en el área Política por ser reconocidos, ya sea por el acuerdo o la guerra, pero existe ese sentimiento de búsqueda. Vivimos tiempos de Fanatismo Religioso, visiones de mundos encontrados, y ya sea por la paz o el terror necesitan ser escuchados.

Y para los que se dicen seculares o laicos, la idea de Dios nos dice algo fundamental: que si bien hemos avanzado en términos civilizatorios, no hemos podido erradicar a Dios de la ecuación porque es una Idea que fundamenta la existencia de muchos hombres y mujeres, que da espacio a las Religiones, que unen a las personas, como la Razón une a las personas de Ciencia… Por ello debemos ser tolerantes y dar espacio a lo ecuménico, pluralidad de visiones. Dejar que las personas vivan con su libertad de creer en lo que mejor les plazca.

 La idea de Dios también es poder. Son los Dioses y sus profetas que luchan, nuevamente, en el área Política por ser reconocidos

Pero hay una cuestión, aún más profunda, y es la de ¿por qué seguimos renegando de Dios, negando su existencia y peor, afirmando que Dios y las Religiones nos llevan al caos? Y este es el punto fundamental de este ensayo…. Su inminente silencio en muchos siglos…

4) El silencio de Dios

En la película Un Ilustre desconocido, el violinista dirige una carta a su hijo donde le expone los dilemas existenciales más crudos, más o menos dice lo siguiente: “Ante el inminente silencio de Dios, lo único que me quedo fue hacer música y de la música hice mi existencia… por ello deseo que tu hagas de tu existencia una vida… que merezca vivirse y no como la mía que sólo fue existencia con el silencio de Dios…” .

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“San Jerónimo penitente”, Michelangelo Merisi da Caravaggio. Pintura al óleo.

Creo en Dios como idea, como sentido y fundamento de mi existencia, pero su silencio nos ha llevado a lugares de vacío profundo. No es posible hoy escucharlo, tener un acercamiento con él es algo sacramental, imposible y sí se logra tener, lo único que nos queda es vivir con “La verdad dicha por él”, pero por desgracia a la humanidad sólo le queda el recuerdo de Auschwitz, de los campos de concentración y del silencio ante tantas preguntas que el hombre no ha resuelto.

Su silencio no nos permite descubrir un lugar para estar mejor que antes. Su silencio nos aterra, ya que los caminos de nuestra existencia los dejamos a los vericuetos de la razón, de los grandes modelos filosóficos y aún tenemos un abismo enorme para existir, saber con exactitud si lo que hacemos es mejor que no hacer nada. Que lo que logremos mostrar ante el saber es sólo una pizca de arena en el alud que hay frente a nosotros.

La Humanidad busca certeza de su proyecto de vida, unos se entregan al bien o al mal, y a otros simplemente no les importa. Son los fanatismos los que nos llevan también a la destrucción de la idea de Dios, como un lugar de conciliación de las conciencias, de nuestros actos y de la civilización. Niegan la posibilidad de la redención y sólo dan espacio a la venganza.

Por mi parte, lo que me resta hacer, es seguir buscándote, seguir cuestionándome si eres el mejor camino, respetando las “Leyes” como producto de la civilización, sean seculares o divinas. Seguir construyendo un saber, para comprenderme y así acercarme a ti. Si renuncio a ti completamente, tendré que ser un hombre sin referentes, un hombre que deberá hacerse responsable de tu entendimiento, con todo aquello que implica.

Tu silencio, en tiempo de terror, nos agobia y mucho…, pero has permanecido en silencio muchos años, nos diste la música, la literatura y el amor para hacer de nuestra existencia y tu silencio más llevadera cualquier tipo de vida que deseemos … aunque eso también sólo sea una idea.

Concluyendo este ensayo, es poco el espacio para un tema que requiere tiempo, esfuerzo y una gran dedicación de dialogo y debate, espero que al finalizar no te decepciones con este final literario. Lo que pretende es dejarte muchas dudas e ideas en la cabeza e invitarte a pensar, más allá de la razón y afirmar que Dios puede existir o no, pero merece la pena discutir sobre ello.

Estepario.logo.E

*Socio Fundador de la Consultora Polítca MediaPolTrabajó en la Fundación Ealy Ortíz del Periódico El Universal como coordinador de Proyectos. Coordinador Jurídico de Campañas electorales de Candidatos Independientes DF 2015. Profesor Adjunto en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Ha participado en múltiples concursos de Oratoria, entre ellos destaca el haber obtenido el primer lugar en el Certamen de Oratoria organizado por El Universal en la categoría Estatal DF.

 


Notas al pie

[1] Algo que deseo aclarar es que también la idea de Dios es un ejercicio particular, subjetivo que permite la comunión de muchos sujetos o personas. Es importante afirmar esto porque se me puede criticar que al acércame al tema de Dios puedo caer en contradicción al creer en un ejercicio Total o Universal del mismo y no es así.

[2] Pongan atención a la idea de Iluminación que más adelante nos hará ruido cuando lleguemos a la llamada “Illustratation” Francesa y la forma radical de separar Religión y Ciencia.

[3] No estoy siendo discriminador en mi uso filosófico al decir Hombre, afirmo hombre como categoría de Humanidad, mucho en el contexto de los debates del Siglo XVIII.

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