Música eterna: San Agustín y los cantos gregorianos

Juan Martínez. Título: San Agustín. Técnica: dibujo a tinta sobre papel bond. Medidas: 22x29.

Briela Mar

Facultad de Derecho UNAM


 

SI VA A LEER ESTO, yo le recomendaría, querido lector, que al mismo tiempo escuchara: Viderunt Omnes de Pérotin.

¿Qué es el tiempo? ¿Una construcción humana de metría para recordar algo que en este preciso momento ya es pasado y a la vez para alcanzar un acontecimiento que en un segundo será futuro? ¿Una esencia ajena a lo humano que sigue su curso? Kant diría, dentro de su clasificación de lo sublime, que el tiempo es algo terrorífico al ser: “un porvenir incalculable”(1). En la música, el tiempo es un elemento indispensable que puede alcanzar el suspenso con un solo silencio, el renacer en un segundo movimiento, la inquietud de empezar en anacrusa, la conclusión de disminuir en el matiz o lo súbito de crecer en lo caótico.

Cantos gregorianos

En los cantos gregorianos, música hecha para dios, el tiempo se recorre impávido, se suspende en una sobriedad que atisba a cualquier pecador, es escuchar a un pájaro volar, con la suavidad y la ternura de un padre que quiere arrullar a sus hijos a través de lo infinito. Estos se desarrollaron en la Edad Media en los monasterios, por las únicas personas con acceso a la cultura. ¿Cuál es su peculiaridad? Se implementa una visión horizontal y vertical: una melodía es cantada por varias voces en diferentes intervalos, cosa que ya existía, pero no era usual, hasta ese entonces. Así, podría interpretarse, que el canto se suspende y se inunda de sonidos. El tiempo juega un rol importante, este es un cuerpo que permite escuchar de manera imperecedera una cantidad de voces en un presente que siempre es eterno.

El tiempo y San Agustín

¿Qué significaba el tiempo en los primeros siglos de la historia? Por antonomasia algo relacionado con dios. San Agustín trata de explicarse lo finito dentro de algo que no lo es, trata de encontrar respuestas, pero el problema es el tiempo; infecto de prisas que no lo dejaría obtener el conocimiento necesario para entender, nada presuntuoso, a dios. El miedo de San Agustín por el tiempo, cuestión divina e ignota, actualmente todavía genera estertor; percibimos a este monstruo, cosa intangible pero interpretable como un páramo que solícito e impertérrito arrasa con todo: es peor que la muerte, no nos alcanza para vivir. San Agustín da la idea que el tiempo es difícil de comprender, en el sentido del significado de lo eterno y el inicio de la creación. Se pregunta cómo es posible que dios haya decidido crear todo; es un ocioso que hizo surgir la idea de edificar el universo, por tanto, la idea naciente depara un comienzo que no es eterno, aunque, vuelve a reflexionar, esta idea pudo haber sido eterna y ejecutarse en algún momento, así que hay posibilidad que dicha creación también lo sea.(2) Con esto, comienza una búsqueda de saber qué es lo eterno y qué es el tiempo. Al final, de todas formas, no puede definirlo.

¿Cómo podemos hacer una pequeña interpretación entre un canto gregoriano y el tiempo en San Agustín? Verbigracia, si escuchamos a Léonin, compositor medieval francés, se puede sentir el tiempo y el silencio en eterna quietud, como una reverberación que envía las misivas de San Agustín ante tales cuestiones. Cabe aclarar, que Léonin es del siglo X y San Agustín del siglo IV, pero ambos encerrados en dos etapas adolescentes: el primero en la Edad Media y el segundo en los últimos años del Imperio Romano. Retomando, Léonin pareciera que con su música está de acuerdo con San Agustín: dios está impregnado en el tiempo y no existe algo fuera de éste, pues con la melodía, comenzamos un trance donde la omnipresencia de dios es indiscutible, y tal vez, es una probable felicidad o contestación a todo el sufrimiento que hemos padecido y al final de la vida seremos objeto de un juzgamiento divino que en algún momento será parte de la eternidad del ahora.

Otra interpretación podría ser que en Léonin, Pérotin y en general en los cantos gregorianos, se halla a un dios (el compositor), aunque este no lo sabe: crea tiempo, sonido y silencio a través de la música, y como buen dios, algo bello. Esta música hace ver que el tiempo es continuo, sin ningún estropicio, perenne e indiferente a la vida, no obstante forma parte de ella con un increíble amor y, como herencia romana, ejecutado en latín. Este dios- compositor, crea tiempo y eternidad. Al innovarse la idea del canto polifónico, y si nos basamos en San Agustín para diferenciar tiempo y eternidad, entonces: tiempo en la música gregoriana es el sentido de una continuidad apacible en el canto, de un momento a otro se convierte en pasado y futuro y; eternidad, como ese presente continuo enfatizado con diversas voces.

Ergo, la espiritualidad juega un papel importante en la vida del Medioevo y busca incorporarse cierta humanidad natural(3), sin embargo desde San Agustín ya se habla de esto; cuando él se refiere al tiempo, pareciera que habla de amor al prójimo, quiere dotar a la gente de oportunidades (de tiempo) para el conocimiento, porque, para qué se vive sino para experimentar y alimentarse hasta que cuerpo y alma estén tumefactos y suspiren belleza.

Los cantos gregorianos se volvieron un alucinógeno para curar la insatisfacción(5) y su principal característica musical es que era de fácil entendimiento(6), no recurren a formas o adornos complejos como en el barroco o en el romanticismo; son sonidos simples que, a mi criterio, recorren un río prístino y que a toda costa evitan una vida de crápula.

Conclusión

No obstante lo anterior, San Agustín no escribió de cantos gregorianos ni Léonin o Pérotin trataron de interpretar el tiempo. La apreciación de ambos surgió por el hecho de que, a pesar de los siglos de distancia, se tiene una similitud curiosa entre el efecto, no sólo armónico, si no el impacto del receptor auditivo que genera al escuchar un canto gregoriano y la eternidad del presente de San Agustín: la quietud insistente que un dios observa, juzga y a la vez ama, porque independientemente de la creencia religiosa del público que escuche, se deduce un ambiente celestial y eterno que después de la muerte será nuestro sonido natural, claro… si no se fue pecador…. y si es que no es entelequia, porque de lo contrario, lo único que nos espera es la eterna quietud de la inexistencia.

Estepario.logo.E


Citas al pie

  1. Kant, Immanuel, Lo bello y lo sublime, España, Universidad de Granada, http://www.ugr.es/~encinas/Docencia/Kant_sublime.pdf , p. 3.

  2. San Agustín, Sobre el tiempo, Confesiones, Barcelona, España, Ed. Folio, 2007, p. 24.

  3. Magallón Ibarra, Jorge Mario, El Renacimiento Medieval de la Jurisprudencia Romana, 1° ed., México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM,2002, http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/1/379/4.pdf, p. 61

  4. Cortés, Blas, “El Canto Gregoriano en el Medievalismo Actual y en la Tendencia Musical Histórica”, Revista d’Història Medieval, Valencia, núm. 5, 1994, http://www.uv.es/dep210/revista_historia_medieval/PDF120.pdf, p. 190.

  5. Ídem.


Referencias

CORTÉS, Blas, “El Canto Gregoriano en el Medievalismo Actual y en la Tendencia Musical Histórica”, Revista d’Història Medieval, Valencia, núm. 5, 1994 http://www.uv.es/dep210/revista_historia_medieval/PDF120.pdf

KANT, Immanuel, Lo bello y lo sublime, España, Universidad de Granada, http://www.ugr.es/~encinas/Docencia/Kant_sublime.pdf

PRENSA VILLEGAS, Luis, “Del Canto gregoriano a la polifonía”, España, Instituto Fernando el Católico, http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/24/43/10prensa.pdf.

MAGALLÓN IBARRA, Jorge Mario, El Renacimiento Medieval de la Jurisprudencia Romana, 1°   ed.,         México,   Instituto   de   Investigaciones   Jurídicas,   UNAM,   2002, http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/1/379/4.pdf

SAN AGUSTÍN, Sobre el tiempo (las Confesiones), Barcelona, España, Ed. Folio, 2007.