La publicidad oficial y la visita papal

Rubén Zarco Novelo*

Ninguno de nosotros podrá olvidar la gloriosa, honorable y útil visita (socialmente hablando) del Papa Francisco a la novísima Ciudad de México, puesto que nunca se había visto tal despliegue de elementos policíacos y publicitarios para vanagloriar la visita del tan amado “jefe de Estado”.

            Lo planteado en la presente columna versará sobre la discusión objetiva a nivel constitucional de la forma en que actuó la Autoridad de la Ciudad de México y, en general, el Estado; veamos:

            Durante las semanas que nos anteceden, se desplegó una fortísima campaña publicitaria sobre la visita del Papa Francisco, campaña que abarcó casi la totalidad del Sistema de Trasporte Colectivo METRO, los espacios de los teléfonos públicos y tiempo en los medios de comunicación masiva; en los cuales se repetía a guisa de letanía la frase: “Bienvenido Papa Francisco, la CDMX es tu casa”.

            Cabe señalar que también se dividió prácticamente la Ciudad de México en dos partes, pues decidieron cerrar arterias viales tales como Eje Central y Río Churubusco, para generarle una estancia segura y confortable al majestuoso “jefe de Estado”, libre de tráfico, estrés y, en general, de mexicanos… pues desplegaron un cerco de seguridad compuesto de policías auxiliares, policías federales, gendarmes y militares, que impedía que la gente se pudiera acercar lo suficiente para apreciar la presencia del Papa Francisco.

            Esta situación es muy preocupante desde diversos aspectos, uno de los cuales es el financiero, pues salta a la vista la cuestión: ¿de dónde es que se erogan los montos para cubrir los gastos de propaganda que se le hizo al Papa?

            Resulta obvio, pero pareciese que a nadie le importase este pequeñísimo detalle, pero bueno, nuestra Constitución Federal es muy clara respecto de la Propaganda Oficial; veamos:

            Nuestra Carta Magna, en su artículo 134, párrafo VIII, señala lo siguiente:

[…] La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. […]

            Como se puede apreciar a simple vista, no hay forma de comprobar que la propaganda dada a la visita del Papa Francisco, jefe de Estado del Vaticano, a la Ciudad de México persigue fines informativos, educativos o de orientación social; luego entonces queda abierta la discusión si semejante movilización propagandística y mediática, policiaca y militar, se ajustó a los estándares previstos por el máximo ordenamiento jurídico de nuestro país; y, de no ser así, ¿podríamos promover juicio de amparo indirecto para impugnar este actuar irregular (constitucionalmente hablando)?

            La Constitución Federal, en el mismo Artículo 134, párrafo IX, señala que:

[…] Las leyes, en sus respectivos ámbitos de aplicación, garantizarán el estricto cumplimiento de lo previsto en los dos párrafos anteriores, incluyendo el régimen de sanciones a que haya lugar. […]

           Entonces, si la misma Carta Magna señala que se sancionarán a los funcionarios que no se ajusten a lo previsto en dicho artículo, ¿quién sancionará a los mandos medios y altos que permitieron que esto se consumara?, ¿quién será el responsable del erario erogado injustificadamente?, ¿dónde quedó la supremacía constitucional y su control de regularidad?… de nuevo esto quedará al aire, y los mandos medios y altos quedarán impunes, todos sentados sobre nuestra Constitución… Bienvenidos a México, retrato del surrealismo político.

Estepario.logo.E

*Es estudiante de la Facultad de Derecho, además de fundador y presidente de PIENSA A.C.