La inspiración etílica de Edgar Allan Poe

Federico Castellón, litografía "The mask of the red death", (Aquarius Press, Baltimore, 1969)

Grecia Sofía Munive García*| Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM

 

EDGAR ALLAN POE fue un escritor, crítico y poeta originario de Boston, Estados Unidos. Es célebre a nivel internacional por ser uno de los grandes representantes literarios del romanticismo y por ser pionero del género policiaco.

A pesar de que actualmente su obra goza de gran fama, esto no siempre fue así. En realidad, en su época, fue despreciado por sus contemporáneos debido a su carácter antisocial; éste derivó de una infancia y juventud llena de peripecias y dolor, que llevaron a este gran genio al alcoholismo. Los efectos del narcótico ayudaron a Poe a crear sus maravillosas obras. Al estar alcoholizado,  las alucinaciones eran la fuente de su inspiración; aunque solían ser escalofriantes, seguramente fueron más benignas que la amarga vida del literato.

Es menester conocer los aspectos generales de su vida para comprender al autor.

Nació en 1809, fue hijo de una pareja de actores, los cuales murieron cuando el aún era muy pequeño. Fue adoptado por John Allan, hombre adinerado de Richmond, Virginia. A los seis años viajó con su padre y su familia adoptiva a Inglaterra, en donde estudió en un internado; este hecho hizo de Poe se convirtiera en un individuo solitario, (sin el cariño y la presencia de su núcleo familiar). En Inglaterra adquirió una cultura sumamente vasta de la antigüedad clásica y tuvo la oportunidad de aprender diversos idiomas, tales como griego, latín, alemán y español. También fue en ese lugar donde leyó por primera vez las obras de Lord Byron y de Sir Walter Scott; los escritos literarios de estos autores fueron una de las principales fuentes de inspiración para las obras del joven Edgar Allan Poe. El poema de Byron titulado Manfred fue la piedra angular del romanticismo que Poe adoptó y plasmó en diversos relatos; asimismo, la obra Ivanhoe de Scott fue la base para la creación de su novela Arthur Gordon Pym.

Sus inicios con el alcohol

A los doce años de edad, en 1820, regresa a Richmond, Virginia. En ese lugar continuó sus estudios en centros educativos privados, posteriormente asistió a la Universidad de Virginia; sin embargo, su estancia en la universidad fue breve, debido a que su padre lo desahució y desheredó al ver que Poe, apenas con dieciocho años de edad, estaba sumergido en graves problemas de alcoholismo y de adicción al juego. John Allan quedó sumamente defraudado por la conducta del joven Edgar; él consideró que le había dado todo lo que un joven podría necesitar, ya que le brindó una buena educación, le dio una familia y un hogar, jamás entendió que Poe tenía una depresión severa que lo llenaba de ansiedad, amargura, tristeza y que sólo el extático efecto del alcohol alejaba la tortuosa realidad de su mente, de su alma y le daba fuerzas para seguir viviendo. Ante esta inesperada situación, el joven Bostoniano, comienza a trabajar, aunque poco después abandona ese empleo para dedicarse de lleno a su gran pasión: la literatura. En esta etapa su adicción al alcohol se vuelve más severa,  Poe, de por sí de carácter depresivo, siente una inmensa soledad por el abandono de su familia; se refugia en el néctar del olvido, en la ambrosía que estremece los sentidos para tranquilizar un poco su atormentado espíritu.

Una vida paupérrima

En 1836, a los veintisiete años, se casó con su prima Virginia Eliza Clemm, quien fue su fiel compañera hasta el 1847, a pesar de las desventuras que tuvieron que afrontar. En estos años (1836-1847), Edgar y Virginia se tuvieron que mudar en diversas ocasiones por la inestabilidad laboral de Edgar. Él fue editor auxiliar del Southern Literar y Messenger, del Burton’s Magazine, del Graham Magazine y del Evening Mirror. En 1845 logró convertirse en propietario del EveningMirror, pero perdió todo a causa de sus adicciones; a pesar de esto, se negó a dejar la bebida porque cómo podría abandonar aquéllo que lo alejaba del infierno de su vida diaria y propiciaba su creatividad.

A pesar del arduo trabajo literario y de las colaboraciones en diversas revistas, Edgar Allan Poe, llevaba una vida llena de carestías, ya que las cantidades que recibía como pago por su trabajo eran ínfimas e irrisorias. Ante la falta de estabilidad económica, se hundió un poco más y se aferró a su adicción al alcohol para continuar con sus creaciones literarias. Las condiciones paupérrimas en las que se encontraba Edgar, provocaban que él estuviese alcoholizado todos los días; prefería permanecer en un estado onírico que despertar conscientemente a la asfixiante realidad y percatarse de la miseria. Él encontró en el dionisiaco líquido un aliento de vida que lo alejó de la desesperación.

Ignoto

El literato fue ignorado en su tiempo por sus compatriotas contemporáneos debido a su carácter antisocial,  muchas veces se negó a juntarse con los escritores que en ese momento eran exitosos, es más, cada vez que tenía oportunidad, lanzaba críticas mordaces que censuraban sus obras. El escritor nunca estuvo dispuesto a fingir para agradarle a las personas y se negó rotundamente a entrar en un mundo que consideraba superfluo y banal.  Aunque él fue el ejemplo de la máxima  Nemo propheta in patria, fue sumamente admirado en Francia por Charles Baudelaire, quien, al descubrir los poemas de Poe en 1847, quedó fascinado con el estilo literario del Bostoniano y lo comenzó a difundir en Europa; desgraciadamente, Edgar, ya no pudo disfrutar de la fama que adquirió en Europa, debido a que su vida estaba por colapsar.

La muerte de Virginia

En el mismo año que su obra literaria comienza a ser difundida por Baudelaire, Poe sufre una tragedia de la que jamás se recuperó. En Nueva York, su amada esposa Virginia, a los veinticuatro años de edad, falleció de tuberculosis en condiciones miserables. Este acontecimiento hizo que Edgar se quedara sin nadie, sin nada y, ante la desesperación y el sufrimiento, se dejó vencer y comenzó a decaer rápidamente. Ella era su mundo, su única compañía, su fiel esposa, su gran amiga y, al morir, el mundo de Edgar se desmoronó. Aunque añade el consumo de opiáceos a su adicción al alcohol, Poe no consigue calmar el dolor de su alma  ni siquiera  con la inhibición de sus sentidos. Sin rumbo, se perdió en el mundo de los narcóticos que lo liberaban momentáneamente del infierno en el que estaba y le permitían estar una vez más con su amada. Edgar Allan Poe, a partir de este incidente, comienza a plasmar en sus obras literarias la figura de la dama joven que muere prematuramente en hórridas condiciones, creando de esta manera una alegoría de la muerte de su amada esposa; asimismo, sus personajes masculinos tienden a ser un sutil reflejo de su propia personalidad, ya que siempre anhelan un reencuentro imposible con su amada doncella, son descritos como depresivos, paranoicos, antisociales, nerviosos y desafortunados. Esto lo podemos constatar en relatos como La caja oblonga, El retrato oval, El gato negro y en su famoso poema El cuervo.

Dos años más tarde, en 1849, fue encontrado en una taberna agonizando por una intoxicación etílica y, aunque fue llevado al hospital, falleció el 7 de octubre. Su alcoholismo fue un suicidio a largo plazo, aunque él jamás lo vislumbró de esa manera; Edgar Allan Poe sólo quería experimentar una realidad más dulce y placentera que lo alejara de los infortunios de la vida, la cual fue más parecida a un castigo que a una bendición. Su declive fue causado, en parte, por la soledad que sintió después de la muerte de Virginia pues, aunque  estaba acostumbrado a este sentimiento desde su niñez, éste se intensificó hasta asfixiar su alma y ahogar su corazón. La muerte fue su liberación de las tragedias de aquellos días eternos que lastiman el alma y, paulatinamente, asesinan las esperanzas.

Inspiración etílica

Este gran genio de la literatura que legó a la posteridad aproximadamente setenta cuentos y otros escritos, fue un incomprendido que, en vida, no tuvo éxito social ni pecuniario; no fue reconocido por sus compatriotas, sino que fue necesario que un extranjero apreciara y difundiera su trabajo para que éste realmente fuera valorado. Nadie comprendió que sus rasgos antisociales fueron producto de los traumas de su edad formativa y del vacío existencial que le causó el deceso de su esposa; estos mismos traumas lo hicieron recurrir a la adicción al alcohol: narcótico que lo alejara de su cruel realidad y le permitiera llegar al estado onírico que plasma en su literatura.

El alcohol fue la Musa que inspiró sus magníficas obras; la báquica substancia le permitió tener las visiones e ideas que plasmó en todos sus escritos y, por otra parte, le ayudó a calmar el dolor de una vida llena de soledad, desesperación y frustración.

Edgar Allan Poe nunca se percató de las consecuencias de su adicción, porque en ella encontró la salvación su abrumadora cotidianidad, un respiro de vida entre la soledad, el abandono y la tristeza de su alma.

Estepario.logo.E


ego *Es licenciada en Derecho y en Letras Clásicas por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha sido profesor titular de la asignatura Latín Jurídico en la Facultad de Derecho y profesor adjunto de Instituciones Jurídico Políticas Griegas y Romanas en la Facultad de Filosofía y Letras. Se dedica al estudio del Derecho Romano, a partir de las fuentes escritas en griego y latín; también estudia temas concernientes a la religión y la mitología grecolatina, Patrología y Patrística de los primeros cuatro siglos de nuestra era.