Narcocorrido: expresión de la cultura mexicana

Flavio Gallardo*

Si llega la gente y no encuentra nada expuesto es porque no podemos contar mas que un simple trapeado con el cuerpo de estas víctimas, y eso tiene que ser silencioso, sin fiestas, sin nada.

Teresa Margolles

 

Uno de los fenómenos más grandes en la sociedad mexicana contemporánea es la cultura del narco: en este país tanto la droga como la delincuencia organizada influyen fuertemente en la vida cotidiana. Sólo se necesita una mirada panorámica para poder ver la narcocultura en su esplendor: la recaptura del Chapo toma por semanas a los periódicos nacionales, el supuesto escándalo amoroso de Kate del Castillo aparece en Tv y Notas, se publican libros en los puestos de revistas acerca de los bienes que poseía el líder del Cártel de Sinaloa. Escojo estos tres ejemplos para elucidar mi punto anterior, ya que estos elementos se encuentran en cada puesto de la esquina de la nación.

Tratar de entender la idiosincrasia mexicana sin hablar del narco sería responder una pregunta a medias. La cultura que han generado estas organizaciones delictivas han permeado tanto que, para pena de muchos, no se puede ignorar. Para colmo, junto con toda la narcocultura han aparecido las prácticas y las costumbres del narco en las artes. Es precisamente en este punto en el que surge una opinión personal: la expresión “artística” que popularmente se cree como parte de la cultura del narco es, en la mayoría de los casos, una obra rosa en la que los narcotraficantes viven un en una especie de glamour absurdo, con lujos extravagantes y vidas envidiables, donde los verdaderos problemas de esta vida se encuentran maquillados. La esencia de la narcocultura se encuentra comúnmente alejada de la farándula que nos pintan los libros Best-sellers y las series de Netflix. La verdadera comprensión de este fenómeno en el arte sólo se puede encontrar en aquellas expresiones que el narco mismo paga como auténtico mecenas, y el ejemplo clásico de ello es indudablemente el narcocorrido.

Quiero demostrar en este trabajo cómo es que en el narcocorrido se encuentra la verdadera esencia de la cultura del narco, y sólo a través de esa manifestación es que se puede comprender lo que realmente es la narcocultura. Para llevar a cabo este propósito, he tenido que retroceder en la historia para comprender las raíces de este género musical, para después analizar algunos de los ejemplo más comunes dentro del narcocorrido. De esta manera buscaré no sólo dar un breve pero verdadero acercamiento a la narcocultura, sino que también analizaré lo que representa esta manifestación cultural tan controversial.

Antes de comenzar a desarrollar este trabajo, me parece pertinente señalar que mi intención no ha sido la de analizar el carácter musical que posee el narcocorrido, ya que reconozco ignorar el conocimiento necesario para llevar a cabo una investigación de esta forma. Lo que en verdad trato de elucidar es un punto más sencillo, y es la manifestación de una nueva mexicanidad a través del fenómeno del narco. Dicho lo anterior, estoy en la necesidad de citar la letra de algunos corridos durante el trabajo, lo cual me obligará a mencionar una teoría musical que no domino. Cualquier mención que haga a la materia estará citada para una mayor claridad del texto.

Del romance español al corrido de la revolución mexicana

El origen del corrido se remonta al romance español, que de acuerdo con Vicente Mendoza en El Romance Español y el Corrido Mexicano, es un género musical popular que con una estructura sencilla relataba hechos heroicos de los caballeros medievales. Este género del que se tiene sus primeras documentaciones en el siglo XIV, y por la manera en la que citan se presumen que los autores de estas obras eran personas altamente informadas acerca del acontecimiento por el que componían, sino verdaderos testigos presenciales de aquellos sucesos épicos. Dice el autor que el romance tuvo su origen en tres lugares: el centro de la península ibérica, un territorio en el que abundaban las luchas de reconquista del territorio invadido por los moros; algunas zonas de Galicia, en la que se relataban las costumbres y la manera de ser de este pueblo; y en la región de Andalucía, donde se recibía una fuerte influencia cultural de los árabes.

Siguiendo con la investigación de Mendoza, los romances más difundidos eran novelescos, los cuales relataban personajes y acontecimiento que fácilmente traspasaban fronteras culturales, alcanzando su universalidad. Esta universalidad del romance hizo que el género llegara —en primer lugar gracias a los conquistadores españoles y en segundo por los judíos expulsados de España— a los lugares más remotos del globo. Es ahí de donde México toma este género musical, que fue asimilado y transformado con sus propios elementos internos, hasta convertirse en el corrido mexicano.

Citando a Álvaro Custodio en su obra El Corrido Popular Mexicano, el corrido “es una especie de gacetilla poética que, como el romance castellano, tiene por misión reflejar, con una ingenua melodía como ritmo y un espíritu crítico como fondo, los sucesos de un período histórico cargado casi siempre de violencia.”[1] Este género se puede ubicar desde la época colonial en México, sin embargo adquiere un carácter definitivo gracias a la revolución.

El corrido, a diferencia del romance, tiene un estilo más informal, a pesar de que mantiene de manera reiterada la misma estructura española: versos de 16 sílabas divididos en hemistiquios de ocho sílabas con rima asonante entre el segundo y cuarto hemistiquio de cada estrofa, aunque se utilice de manera indistinta la rima consonante[2]. El corrido se propagaba por el territorio mexicano, según la investigación de Custodio, a través de cancioneros que iban de feria en feria pregonando con su guitarra las noticias que salían en los periódicos. De ahí que encontremos corridos relatando los acontecimientos sobresalientes de la revolución mexicana. He aquí un ejemplo:

CORRIDO DE LA PERSECUCIÓN DE VILLA

Patria México, febrero veintitrés,

dejó Carranza pasar americanos:

dos mil soldados doscientos aeroplanos,

buscando a Villa, queriéndolo matar.

 

Después Carranza les dijo afanoso:

-Si son valientes y lo quieren combatir,

concedido, les doy el permiso,

para que así se enseñen a morir.-

 

Comenzaron a echar expediciones,

los aeroplanos comenzaron a volar,

por distintas y varias direcciones,

buscando a Villa, queriéndolo matar.

 

Los soldados que vinieron desde Texas

a Pancho Villa no podían encontrar,

muy fastidiados de ocho horas de camino,

los pobrecitos se querían regresar.

 

Los de a caballo ya no se podían sentar,

mas los de a pie no podían caminar;

entonces Villa les pasa en su aeroplano

y desde arriba les dijo: -Good bye.-

 

Cuando supieron que Villa ya era muerto,

todos gritaban henchidos de furor:

-Ahora sí, queridos compañeros,

vamos a Texas, cubiertos con honor.-

 

Mas no sabían que Villa estaba vivo

y que con él nunca iban a poder;

si querían hacer una visita

hasta la sierra lo podían ir a ver.

 

Comenzaron a lanzar sus aeroplanos,

entonces Villa, un buen plan les estudió:

se visitó de soldado americano

y a sus tropas también las transformó.

 

Mas cuando vieron los gringos las banderas

con muchas barras que Villa les pintó,

se bajaron con todo y aeroplanos,

y Pancho Villa prisioneros los tomó.

 

Toda la gente de Chihuahua y Ciudad Juárez

muy asombrada y asustada se quedó,

sólo de ver tanto gringo y carrancista

que Pancho Villa sin orejas los dejó.

 

Qué pensarán los “Bolillos” tan patones

que con cañones nos iba a asustar;

si ellos tienen aviones de a montones

aquí tenemos lo mero principal.

 

Todos los gringos pensaban en su alteza

que combatir era un baile de carquis,

y con su cara llena de vergüenza

se regresaron en bolón a su país.[3]

A pesar de que los corridos son una expresión lírica y no un documento formal de investigación histórica, no se puede ignorar la importancia cultural que tienen los corridos en la época. No importa que se hable del ejemplo anterior o de un corrido de alguna otra temática (dígase de temas históricos, revolucionarios, amorosos, machistas, bandoleros, carcelarios, panorámicos, de fusilamientos, etc. según la clasificación de Álvaro Custodio) queda bastante clara la importancia del corrido en el México de la revolución como una de las más auténticas manifestaciones la de mexicanidad de su época.

El surgimiento del narcocorrido

Como se demostró en el párrafo anterior, el corrido tiene gran importancia como expresión cultural del mexicano en la revolución mexicana. También se puede decir que esta expresión, por su carácter vulgar, era la manifestación de las clases sociales que luchaban por más derechos. Esta lucha, según la opinión de Rubén Tijanero Medina y María del Rosario Hernández Iznaga, aún no ha terminado, y es por eso que el corrido mantuvo la misma importancia en todo el siglo XX:

“Si bien es cierto que la lucha por las reivindicaciones sociales de la gente del campo hasta la fecha están por resolverse, y en la corridística de la Revolución una constante es la autoafirmación como pobre, en pugna permanente con el rico; resulta paradójico cómo ese mismo mexicano, pero al fin de milenio, sintetiza esta dialexis al saberse pobre, convertido en rico. Esto va a ser una constante, sumándose a ello la nostalgia por el campo.”[4]

Siguiendo con la investigación de estos dos autores en Narcocorrido ¿Tradición o mercado?, el narcocorrido representa en esencia un retorno al México de la revolución, tanto que este corrido nacido a finales del siglo XX comparte fuertes vínculos con el corrido tradicional: la persecución del gobierno en la siembra de droga es la misma que se hacía a inicios del siglo anterior, sólo que por ser insurrecto; se presenta el machismo constantemente al emplear a los animales como parte de un simbolismo; el profundo arraigo que se tiene a la tierra y los valores que se imprimen en ésta es un elemento típico en ambas épocas, de ahí también deriva que el tema de la traición sea un tema también recurrente; hay a su vez un enfrentamiento constante con la muerte, de la que se mofa, la mención a los instrumentos de batalla (que en aquél entonces eran el caballo y los fusiles, ahora son los automóviles y rifles automáticos); la visualización del enemigo en la figura del gobierno o de los gringos. A pesar de que el narcocorrido ha generado un nuevo léxico conforme a las costumbres de esta cultura, los elementos del corrido persisten en las canciones dedicadas a estos antihéroes.

LÍNEAS DE A METRO

Ando fuera de la ley

me dedico al contrabando

yo no nací pa’ ser pobre

y tampoco soy dejado

me gusta rifar mi suerte

ya se los he demostrado

 

Cargado de polvo blanco

he cruzado la frontera

siempre arriesgando el pellejo

me paseo por donde yo quiera

pues dicen que han de agarrarme

no creo que se les conceda

 

Me llaman líneas de a metro

yo no sé por qué razón

será porque con mis compas

yo soy puro corazón

me gusta jalar parejo

y vivo de vaquetón.

 

¡Pura banda compañeros!

 

Soy del mero Sierra Blanca

y eso me llena de orgullo

porque en mi estado querido

ha habido gallos muy finos

y pa’ mujeres bonitas

Sinaloa es reconocido.

 

De muy chico aprendí

lo duro que es esta vida

por eso me la he rifado

pa’ tener lo que yo quiero

igual me juego la vida

por un amigo sincero.

 

Yo sé que me andan buscando

y que me quieren matar

las habladas no me asustan

los hechos quiero mirar

nomas digan donde y cuando

su cuero quieren jugar.

 

Adiós Fresno, California

de ti me estoy despidiendo

voy a mi tierra querida

me voy pero pronto vuelvo

voy a visitar la sierra

la tierra que tanto quiero.[5]

 

LA SUBURBAN DORADA

(Los Huracanes del Norte)

 

Una Suburban dorada

con los cristales ahumados

venia de Zacatecas

iban para el otro lado

la manejaba Arturo

y Raúl su primo hermano.

 

Venían cargados de droga

con destino a Colorado

pero llegarían al Paso

a levantar un encargo

no sabían lo que el destino

les tenia preparado.

 

Se sentían bien amparados

en la Suburban dorada

traía el motor alterado

y estaba toda blindada

Arturo dice orgulloso

ni el demonio nos alcanza.

 

Antes de entrar a Coahuila

había un retén federal

un judicial les pregunta

señores de donde son

de Zacatecas contestan

pero vamos a Torreón.

 

El judicial muy despacio

les dice por la ventana

alguien ya les puso el dedo

y se que traen hierba mala

móchense con una feria

y se van como si nada.

 

De cuanto me habla jefazo

no traemos mucho dinero

todavía no conectamos

pero le ofrezco algo bueno

también traigo de la blanca

le doy algo y ahí nos vemos.

 

A mi me das efectivo

o ahora mismo los detengo

a ellos no les gusto nada

que se pusiera tan necio

y con sus cuernos de chivo

desataron un infierno.

 

Cayeron 6 judiciales

por las balas de la mafia

de no ser un ambicioso

pudo evitar la batalla

alguien me dijo que en Denver

vio la Suburban dorada.[6]

 

MENTES ENFERMAS

(Alfredo Ríos “El Komander”)

 

Con manos manchadas

seguimos al mando

matando enemigos

que nos desafiaron

limpiando el terreno

librando batallas

nunca negociamos

la plaza el terreno del Mayo Zambada.

 

No hay tregua en la guerra

seguiré peleando

yo estoy bien enfermo

soy muy sanguinario.

 

Siempre voy al frente

sembrando la muerte

trozando contrarios

con sangre en las manos

defiendo el legado

 

Calibres presente pa’

abrirles la frente

yo mato y deshago

al estilo de oriente

demonios sangrientos

A mí me protegen

pa’ mis enemigos

En traje instructor

cinco ántrax, 5.7

 

Cuchillo afilado

que me ha respaldado

pa’ cortar cabezas

que me han insultado

venganse enemigos

prueben al ondeado

sepan que el 14

defiende con sangre

el terreno asignado.

 

Yo soy de la empresa

nací en los ajustes

me llamo Gonzalo

me apodan el 11

si es combate en guerra

yo acciono primero

con bazooka y cuerno

como en Obregón les dejo

un cochinero.

 

Mentes bien enfermas

dicen que portamos

porque si nos topan

los desparpajamos

siempre pa’ la guerra

estamos preparados

siempre hasta la muerte

violento, sangriento y siempre

Atacando[7].

Con los ejemplos anteriores se demuestra que los elementos que mencionamos del narcocorrido son muy claros, y son fácilmente identificables con los temas que se relatan en los corridos de la revolución mexicana. He ahí, de nuevo, la esencia del mexicano presente en la violencia y en el machismo, en una constante lucha por una identidad. Es una manifestación tan importante de la narco cultura, que el mismo narco paga para la composición de los corridos.

El narcocorrido, la cultura del narco y la contra cultura

Queda claro que el narcocorrido presenta una gran importancia en la cultura mexicana, y marca de manera puntual la mexicanidad. Sin embargo, el narcocorrido se debe de entender no sólo como la manifestación de la narcocultura, sino también como el nacimiento de una cultura que va en contra de la cultura del narco. Una corriente que a partir de sus manifestaciones culturales pide a gritos el término de la lucha contra el narcotráfico, un grupo que pide desesperado el final de esta guerra que ha destruido la vida de todos los mexicanos. Enrique Flores en el libro Rimas Malandras: del narcocorrido al narco rap, explica este movimiento con la narración de un mercado de Monterrey:

“[…] en los pasillos del subsuelo del Mercado Fundadores se congregan los “underground citadinos”, las “tribus urbanas”, para protestar con su música, sus graffiti, su “ropa estampada con logotipos ilegibles, sus piercings y sus tatuajes, sus poéticas y sus estéticas contraculturales, contra los “excesos cometidos por los cuerpos de seguridad en esta «cruzada». “En uno de los pasillos, junto a locales que venden compacto de música metalera y hip hop, se encuentran en una imagen, de tamaño natural, de la Santa Muerte”. “Los grupos que enaltecen la vida de los narcos son los menos”. En cambio, “en las estanterías de los puestos de hip hop” se venden camisetas con leyendas como esta: “Sé político, sé narco, pero no seas graffitero”, sobre todo a partir del encarcelamiento en la prisión de Nueva Castilla de 13 adolescentes indicados por “ataque graffitero”. “A nosotros nos repliegan”, exclaman los anarquistas que defienden a los presos, “pero no actúan contra los narcos cuando ponen sus mantas”.”[8]

Como se puede apreciar en la cita anterior, el fenómeno de la narcocultura dio paso a otro tipo de movimiento, y a partir de eso quiero generar la siguiente conclusión: como vimos en párrafos anteriores, el narcocorrido ha alimentado fuertemente la cultura mexicana. Desde sus orígenes en el romance y su evolución en el corrido de la revolución mexicana, este género musical ha sido una herramienta no sólo para dar noticia de batallas y luchas, también para imponer un modelo de identidad basado en la violencia y el machismo. Este ha sido y es uno de los estigmas más grandes que carga nuestra cultura. Si bien es algo que no podemos ignorar como parte de nuestra herencia, eso no significa que no deba de provocarnos un hartazgo como sociedad. La narcocultura nos tiene capturados, pero gracias a ello han nacido movimientos que piden un alto: un fin a la guerra contra el narco, un fin a todas las muertes que causa, un fin a esta era del terror. La aparición de estos movimientos representa el inicio de un verdadero cambio cultural, una manifestación que surge de la sangre derramada por lucha contra el narco, que mira con repulsión esta lucha contra las drogas y sólo puede decir una palabra: basta.

Estepario.logo.E

*Estudiante de la Facultad de Derecho de la UNAM


Citas al pie

[1]CUSTODIO Álvaro, El Corrido Popular Mexicano, Ediciones Jucar, Madrid, 1975 p. 9.

[2] Op. Cit., pp. 40-44.

[3] MENDOZA Vicente Teódulo, El Romance Español y el Corrido Mexicano, Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma, México, 1939, pp. 607-608.

[4] TIJANERO MEDINA Miguel; HERNÁNDEZ IZNAGA María del Rosario, El Narcocorrido ¿Tradición o Mercado?, Dirección Extensión y Difusión Cultural, Chihuahua, 2004, p. 38.

[5] Letra Líneas de a Metro, Encontrado el 13 de febrero del 2016 en: http://bailepopular.com/la-original-banda-el-limon/lineas-de-a-metro/

[6] Letra La Suburban Dorada Los Huracanes del Norte, Encontrado el 13 de febrero del 2016 en: http://www.albumcancionyletra.com/la-suburban-dorada_de_los-huracanes-del-norte___86382.aspx

[7] MENTES ENFERMAS – El Komander, encontrado el 13 de febrero de 2016 en: https://www.letras.com/el-komander/mentes-enfermas/

[8] FLORES Enrique, Rimas Malandras: Del Narcocorrido al Narco Rap, Instituto de Investigaciones Filológicas, México, 2013, pp. 21-22.


Fuentes de consulta:

  1. CUSTODIO Álvaro, El Corrido Popular Mexicano, Ediciones Jucar, Madrid, 1975.
  2. FLORES Enrique, Rimas Malandras: Del Narcocorrido al Narco Rap. Instituto de Investigaciones Filológicas, México, 2013.
  3. MENDOZA Vicente Teódulo, El Romance Español y el Corrido Mexicano, Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma, México, 1939.
  4. TIJANERO MEDINA Miguel; HERNÁNDEZ IZNAGA María del Rosario, El Narcocorrido ¿Tradición o Mercado?, Dirección Extensión y Difusión Cultural, Chihuahua, 2004.

Fuentes de internet:

  1. http://www.albumcancionyletra.com/la-suburban-dorada_de_los-huracanes-del-norte___86382.aspx
  2. https://www.letras.com/el-komander/mentes-enfermas/
  3. http://bailepopular.com/la-original-banda-el-limon/lineas-de-a-metro/