Narcotráfico en México: de la crisis económica a la narco cultura

Angélica Echeveste | Facultad de Economía, UNAM

 

Actualmente en México resulta peligroso entablar temas relacionados con el narcotráfico y es que no es necesario un amplio análisis para notar el riesgo al que se enfrenta el escritor: amenazas, homicidios y desapariciones en contra de periodistas mexicanos que tratan de documentar la realidad del país, por lo que no es de extrañarse que los datos sobre la actividad del narcotráfico se hayan reducido hasta casi la nulidad.

Hoy en día, el narcotráfico pasó de ser un mercado nacional e internacional de drogas ilegales, que abarca los centros de producción, el tráfico, decomisos y precios de las drogas, y los principales mercados de consumo[1], a ser también un fenómeno expansivo que invade y modifica el tejido social.

La devaluación del valor nominal de una moneda corriente es un instrumento de política económica que los gobiernos mexicanos han utilizado, como otras naciones, con la finalidad de superar los déficits de la balanza de pagos por medio de la modificación del tipo de cambio del país frente a las monedas extranjeras. Dicha operación permite que la unidad monetaria sea más competitiva comparada con otras monedas de mayor demanda, abaratando las exportaciones del país que devalúa y aumentando el precio de los productos importados, entre otras consecuencias que equilibran la balanza comercial a través de la compensación del consumo de bienes y servicios nacionales y el aumento de exportaciones.

La pérdida del valor nominal del peso mexicano frente a otras monedas, principalmente el dólar, se ha dado en México desde el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, sin embargo, aunque en 1954 la paridad del peso pasó de 8.65 a 12.50 se aseguró la estabilidad del peso durante 22 años[2]. Fue hasta el mandato del Presidente José López Portillo donde la fuga de capitales, consecuencia de la expropiación de 6 mil millones de dólares de cuentahabientes, junto con el anuncio de moratoria de pagos de la deuda externa, provocaron una devaluación del 866%, que se extendió hasta el periodo de Miguel de la Madrid con un 1443%. La burbuja inflacionaria que creó el gobierno de Carlos Salinas de Gortari fue notoria hasta el mandato de Ernesto Zedillo, donde explotó una crisis que provocó estancamiento económico y el aumento sin precedentes de importación, fuga de capitales, desconfianza en el gobierno, aumento de la deuda externa, ocurrió entonces una devaluación de 173%.

Como podemos observar, los gobiernos mexicanos tienen una larga trayectoria sacrificando el crecimiento económico por la estabilidad, sin disminuir los principales problemas de la población: educación deficiente, falta de oportunidades laborales, inseguridad creciente, reparto inequitativo de la riqueza. Problemáticas que son consecuencias del personal poco capacitado en los puestos públicos, una clase política con intereses distintos a los sociales, corrupción de las instituciones gubernamentales y de los órganos encargados de la seguridad pública, la falta de incentivos laborales a los pequeños y medianos empresarios, discriminación laboral, y una interminable lista que ha convergido en diversas complicaciones sociales.

A partir de que el Lic. Felipe Calderón Hinojosa asumió la presidencia en diciembre de 2006, se comprometió con los ciudadanos mexicanos a luchar contra el narcotráfico, han ocurrido numerosos cambios en la población. El hartazgo social, por la falta oportunidades laborales aunado a la ineficiencia e incompetencia de las instituciones públicas, ocasionó un fenómeno social digno de estudiar y analizar.

La llegada de los chinos a Sinaloa (quienes sembraron la amapola)[3] y la crisis minera en el norte del país propiciaron las condiciones necesarias, a principios del siglo XX, para la comercialización ilícita de la amapola, como droga, y del opio, originando la extensión de plantíos en el “triángulo dorado de la droga” que abarca a Sinaloa, Chihuahua y Durango[4]. En la actualidad, México es una de las principales rutas de tránsito de drogas, debido a la creciente demanda de dichas sustancias por parte de Estados Unidos de América, además de ser el mayor productor de marihuana y ser proveedor de metanfetaminas y cocaína.

Las ganancias que arroja el tránsito de drogas, por ejemplificar y dimensionar, entre la comercialización triangulada de cocaína que ocurre de Colombia, cruzando por México hasta su llegada a EUA, genera entre 13.6 y 48.4 millones de dólares anualmente[5]. Los ingresos de los sicarios de rangos más bajos[6] son de entre 5,000 y 10,000 pesos mensuales, si están a cargo de la protección y venta de drogas los ingresos se encuentran en un rango entre $100,000 y $300,000 pesos mensuales[7], continuando en aumento en proporción del peligro y responsabilidad que tienen los narcotraficantes y el prestigio que estos han adquirido. A partir del primero de enero de 2016, el salario mínimo mexicano se estableció en 73.04 pesos diarios y el 56.71% de la Población Económicamente Activa (PEA) gana de 1 y 3 salarios mínimos[8], lo que significa que más de la mitad del total de los trabajadores mexicanos gana entre 2,191.2 y 6,573.6 pesos mensualmente.

Observamos diferencias abismales entre los ingresos del narcotraficante y el trabajador promedio. Es de esperarse entonces, que el reclutamiento del crimen organizado se haya incrementado conforme la crisis económica, política y social se acentúa, siendo una opción para adquirir una “mejor vida”. Nos vemos inmiscuidos en un fenómeno de expansión territorial, con alta influencia social y política que ha desatado el narcotráfico en el tejido social, que pasó de ser consecuencia de las crisis constantes que han azotado a todas las esferas económicas (y en particular a las clases sociales medias y bajas, como es común que ocurra), a ser una serie de conductas y códigos sociales, patrones de comportamiento, creación de santos y figuras idealizadas, estereotipos e incluso corrientes artísticas. A este fenómeno de reproducción social se le conoce actualmente como: narco cultura.

Y, hablar de narco cultura puede resultar controversial, debido a que hablamos no solamente del consumo de productos que versan sobre el narcotráfico, sino también de aspiraciones. Es aquí donde el consumo de productos y el fomento de estereotipos convergen en la generación de ambiciones e ideales en las nuevas generaciones, que ponen al dinero y el poder como aspiraciones alcanzables en una sociedad escasa de éxitos, creando solidez en las raíces de la sociedad mexicana que conforme pasa el tiempo se vuelven más difíciles de reencaminar.

La narco cultura fomenta valores específicos formando dinámicas sociales y tradiciones culturales. Prueba de ello es que tienen su propio lenguaje, indumentaria, sus propios medios de comunicación e inclusive, sus propios santos, entre otras cualidades. Tales conductas se replican no sólo a través del narcotraficante sino de los seguidores que no necesariamente están inmiscuidos en las actividades ilegales del crimen organizado.

Desde hace casi un siglo se venera en el norte del país a un personaje considerado el “Robin Hood Mexicano”: el “santo” Malverde, quien se convirtió en el patrono del narcotraficante y sus familias en México. El artista urbano Luis Romero, con el seudónimo “Watchavato”, es uno de los exponentes de cómo el narcotráfico ha tomado un lugar en las artes. Luis Romero creó la serie Infinitas gracias que incluyó la impresión de 2,500 billetes de un dólar con el rostro de Jesús Malverde, cuyo objetivo no fue hacer apología al narcotráfico, sino simplemente mostrar el contexto en el que nació y se desenvolvió; su madre lo llevaba a la Capilla Malverde, ubicada en Culiacán, Sinaloa, donde se le rinde tributo para obtener una buena cosecha y buena suerte en los negocios[9].

Por otro lado, la música, el cine y la literatura son las directrices artísticas principales que inciden en la difusión de las normas de comportamiento y las aspiraciones del pensamiento de la narco cultura. Los narcocorridos son canciones populares que narran las hazañas y vidas de los narcotraficantes. Los cantantes de este género musical describen los aspectos de la forma de vestir, rasgos de pensamiento y en general el perfil del narcotraficante exitoso: automóviles, fiestas, armas, vestimenta, relaciones de poder y mujeres. Esto último representa uno de los más grandes retrocesos sociales ya que, si bien se ha trabajado constantemente en incluir a la mujer en todas las esferas económicas, políticas y sociales, el narcotráfico las ha reducido nuevamente a mercancías y ellas se han asumido como tal, por lo que sus ambiciones se reducen a ser la mejor mercancía para que las adquiera el mejor postulante.

El narco cine es otra de las corrientes artísticas donde se ha posicionado con éxito este estándar de vida, un movimiento se ha extendido por América Latina recaudando cuantiosas sumas. Entre las principales obras podemos encontrar desde documentales, tales como: Narco Cultura, del cineasta israelí Shaul Schwarz; Tierra de Cárteles, del director Matthew Heineman; Batallas por el Territorio, realizado por la editorial El Universal; El lujo de los narcos, un reportaje de la corresponsal Mariana Van Zeller; entre muchos otros. En el cine encontramos: La gripa colombiana, dirigida por Roberto Marroquin; El infierno, de Luis Estrada; Miss bala, de Gerardo Naranjo; Cholos contra el narco, etc. Series y telenovelas como: La reina del sur, Narcos, Camelia, La texana, El patrón del mal, El señor de los cielos, El capo y una lista casi interminable se han replicado internacionalmente.

La literatura del narco o narcoliteratura, es otro género que se ha apoderado de la atención de los lectores. El diario de un narcotraficante y Sueños de frontera, de Paco Ignacio Taibo II; Trabajos del reino, de Yuri Herrera; La reina del sur, de Pérez Reverte; Los círculos del poder, de Gregorio Ortega; por mencionar algunos. Son trabajos que muestran el mundo del narco por medio de biografías de capos renombrados, su modo de vida y los retos a los que se enfrentan como empresarios de la gran industria que es el crimen organizado, obras que además de ser un negocio prolífero, describen la naturaleza del narcotráfico en sus dimensiones más sórdidas y las implicaciones sociales y culturales que afectan de maneras diversas a los habitantes de regiones determinadas.

Inclusive se creó El diccionario del narco, publicado por Santillana, que define los conceptos del léxico de los narcos mexicanos. Vocablos como: doctor de esquina, levantón, embolsado, encajuelado, fierros, formar raya, hacer lodo, levantados, medicina, narcocorrido, narcofosa, narcomantas, narcomensajes, narcotúneles, quemar las patas al diablo, tartamudeo, tiro de gracia, troca, burrero, descabezar, finiquera, entre muchos otros pasaron a formar parte del corpus idiomático reconocido por la Real Academia Española, que ponen de manifiesto los códigos comunicativos de los narcotraficantes, sus seguidores e incluso de sus familias.

En conclusión, es evidente que las prácticas sociales son culturales: cultura del poder, el ego, los estereotipos, la ideología, las expectativas de vida, los valores sociales y los patrones de convivencia se expanden cada vez más no solo nacional, sino internacionalmente. Por lo que se vuelve prioritario intervenir para aminorar la influencia social y política que ha desatado el narcotráfico en la sociedad mexicana como consecuencia de la reproducción social, que se ha dado a escala nacional.

Con estrategias que se alineen con el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2013-2018, propuesto por el Lic. Enrique Peña Nieto y sus colaboradores, bien pueden considerarse distintas alternativas aisladas, y preferentemente en un esquema de funcionamiento integral y conjunto, que sigan órdenes prioritarios por cuestiones de inmediatez e impacto. Por mencionar algunas, esbozo las siguientes propuestas:

SALUD – Campañas anti-toxicomanía, que se enfoquen en la prevención de adicciones y en atender a los consumidores adeptos a los estupefacientes. Dichas campañas se desplegarían con el objetivo de informar y atender a los adictos y sus núcleos más cercanos, con la finalidad de fortalecer los tejidos familiares.

SEGURIDAD PÚBLICA – Capacitación policiaca y fortalecimiento de los grupos vecinales. Repliegue del ejército, en lo que se refiere a intervención local, debido a que se han registrado graves y constantes violaciones a los Derechos Humanos hacia habitantes ajenos a la problemática del narcotráfico.

ECONOMÍA – Ya que la demanda de drogas ilícitas no cesará, aun acabando con todos los plantíos y laboratorios existentes, debido a que la demanda en este mercado es inelástica, es decir, la variación del precio del producto no modifica la cantidad de la demanda, por tanto los consumidores están dispuestos a gastar más en función de la cantidad disponible del producto en el mercado. En este sentido, lo viable es acabar con el monopolio de la oferta que tiene el narcotráfico, ¿a quién van a demandar los consumidores?, podría distribuirse este control de la oferta entre el narcotráfico y los gobiernos, regulando el consumo, despenalizándolo, incentivando los sectores productores con proyectos productivos (de marihuana, amapola, etc.), controlándolo y fiscalizándolo.

REGULACIÓN FEDERAL DE LA VENTA DE DROGAS – El narcotráfico no desaparecerá, a pesar de los esfuerzos globales por parte de los gobiernos, por lo que la legalización es una herramienta que el Estado puede utilizar para regular, controlar y sancionar. Esta medida no implica la “despenalización” del consumo ni de las acciones de los consumidores irresponsables, por el contrario las regula, asumiéndolas como una realidad social a la que hay que enfrentar cara a cara. También hay que llegar a acuerdos con los narcotraficantes, que “fuera del negocio” son personas normales que tienen familias, pero que han desarrollado, como consecuencia de su actividad cotidiana, un perfil de personalidad sociópata e incluso psicópata, faltos de empatía y de respeto por sus semejantes, bastante similar al perfil emocional de los militares, volviéndose necesaria su reinserción en la sociedad.

DESARROLLO SOCIAL – Programas sociales que se encaminen a la modificación de estereotipos, aspiraciones y proyectos de vida ¿Por qué buscan el narcotráfico? Las sumas de los salarios del narcotráfico son cuantiosas, lo que resulta atractivo para el desempleado, entonces se vuelve imperante incentivar proyectos que generen empleo y que fomenten el autoempleo, en el caso de los recursos humanos que por diversas condiciones (falta de estudios, título universitario, edad avanzada, etc.), no tengan acceso a un trabajo subordinado.

CORRUPCIÓN – ¿Por qué los policías acceden a los sobornos del narcotráfico? Una de las máximas de este acontecimiento son los bajos salarios de la policía en México, eso aunado a falta de educación y fomento de los valores del policía. Actualmente la policía en México sólo juega un papel de abuso de poder, no de protección a los ciudadanos para garantizar el bienestar social. En este sentido, la capacitación y educación de los policías mexicanos es uno de los ejes principales de acción, al tiempo que se garantice su integridad y la de sus familias con buenos salarios y seguridad. ¿Quién arriesgaría su vida para combatir el narcotráfico si le pagan mensualmente 5000 pesos?

PERIODISMO – Como mencioné inicialmente, los datos sobre el narcotráfico se acercan a la nulidad, debido a que el ámbito periodístico se ha vuelto un terreno muy peligroso para los profesionistas de la noticia rodeados de amenazas, altos índices de asesinatos y desapariciones. La intervención gubernamental es una de las estrategias transversales principales para la difusión de los datos negativos sobre el narcotráfico, ya que al enfrentarnos a un mercado negro las cifras económicas, sociales y políticas se vuelven opacas y se podría cuantificar de manera más certera dicho acontecimiento global si se garantizara seguridad y respeto a la integridad del periodista.

Dichas propuestas, que se mencionan de manera general con la intención de resumir variables que interactúan en un mismo contexto de manera independiente, pero correlacionada, deben encaminarse en la misma dirección del Proyecto de Nación, que no suele variar en demasía con respecto a los planes nacionales inmediatos anteriores, por lo que bien pueden desplegarse como proyectos federales de continuidad que no interfieran, ni descarten el trabajo gubernamental y social que se ha realizado previamente, ni supriman los logros alcanzados.

¿Qué queremos para México, tanto servidores públicos como ciudadanos, de un país rico en diversidad cultural, tradiciones, con alta riqueza natural, ideas, una nación que goza de una gran cantidad de capital humano, técnico e intelectual, basto de ganas de mejorar y de superarse a sí mismos? Son suficientes los aspectos que hacen notar la gama de oportunidades de México y sus 119 millones de mexicanos, la cuestión es ¿Podremos reencaminar la ideología que ha marcado a varias generaciones “el que no tranza no avanza”, para pasar a la ideología de “si avanza uno, avanzamos todos”? La responsabilidad no es exclusiva de los gobiernos, no olvidemos quiénes son los que los colocan en las cúpulas del poder y quiénes son los responsables de monitorear la efectividad de su trabajo como servidores públicos.

Habrá que transformar el enfoque, la crisis no es sólo pérdida, sino también es apertura. Las crisis plantean oportunidades para los que están listos para tomarlas, todo es más fácil trabajando en conjunto. México, sin duda, está repleto de gente trabajadora.

Estepario.logo.E


[1] Ruth G. Ornelas. El Economista: “Narcotráfico en México, un enfoque económico”. Disponible en: http://eleconomista.com.mx/sociedad/2012/08/03/narcotrafico-mexico-enfoque-economico
[2] “Principales devaluaciones en México.” Disponible en: http://www.economia.com.mx/principales_devaluaciones_en_mexico.htm
[3] Paola Ricaurte. Mediosfera. Reflexiones acerca de los medios y la sociedad: “El Narcotráfico en los medios y en la sociedad. Disponible en: https://mediosfera.wordpress.com/2010/08/23/el-narcotrafico-en-los-medios-y-en-la-sociedad/
[4] “Vida y muerte en el “Triángulo Dorado” del narcotráfico”. Disponible en: http://www.latam.discovery.com/investigacion/vida-y-muerte-en-el-triangulo-dorado-del-narcotrafico/
[5] “La Historia del Narcotráfico en México. Todo sobre Narcotráfico en México”. http://todosobrenarcotraficoenmexico.blogspot.com/2009/11/historia-del-narcotrafico-en-mexico.html
[6] Documental estadunidense “Narco Cultura”. Proyecto del fotorreportero israelita Shaul Schwarz y el sonidista hispano Juan Bertrán.
[7] “¿Cuánto gana un narcotraficante?”. Disponible en: http://www.cuanto-gana.com/cuanto-gana-un-narcotraficante/
[8] Isabel Mayoral Jiménez. “Salario promedio, lejos de 6,000 pesos”. Disponible en: http://www.cnnexpansion.com/economia/2011/02/23/salarios-bajos-por-escasa-productividad
[9] “Narcocultura y el reflejo en la sociedad”. Disponible en: http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2015/05/05/1022534#imagen-8