Contradicciones

Conversatorio|Columna

Salvador Fernández de Lara García 

HACE ALGÚN tiempo tuve la “oportunidad” de hablar con una Ex Legisladora Federal (en ese entonces ella estaba en funciones). No me atrevo a revelar su identidad. Lo único que puedo decir es que es rubia, de ojos azules, joven, fue Presidenta de un Partido y ostenta el mismo nombre que tiene una gran escritora chilena que es familiar de un Ex Presidente de aquella nación del Cono Sur.  

Pues bien, para no hacerle el cuento largo, en aquella ocasión, yo la invité a dar una Conferencia a la Facultad de Derecho de la UNAM. No recuerdo bien a bien sobre qué tema en específico versaría su ponencia. Lo único claro es que la misma debía de tratar sobre alguna rama del Derecho, o la relación de éste con la política, o con alguna otra cosa relacionada con el Derecho. Pero el punto es que, al fin y al cabo, ella tendría que hablar de algo jurídico.  

Cuando le planteé la invitación, ella aceptó gustosa (nadie se niega a ir a la Máxima Casa de Estudios del País… realmente es un gran capital político); sin embargo, me hizo una petición: que su ponencia fuera sobre algún tema político y no sobre Derecho; ya que el Derecho a ella no le gustaba con esta afirmación, la mera verdad y como dicen mis contemporáneos que rondan los veintitantos años de edad, pues me saqué de onda. En mi mente no podía concebir que un Diputado, que de hecho es la persona encargada de la creación de las leyes, pudiese decir que no le gustaba el Derecho. Además, consideré que su comentario (un tanto desafortunado) era bastante ignorante. Creo que a esta Ex Legisladora le deberían de dejar claro que la relación entre Derecho y Política es bastante estrecha. Tan es así, que un órgano político (el Congreso de la Unión; o los Congresos Locales en el caso de las leyes locales) se encarga de la modificación y creación de normas generales, y otro órgano político (el Ejecutivo) se encarga de promulgar dicha norma. También, se le debería de hacer el señalamiento que toda norma tiene un carácter político (aunque sea mínimo); tan es así, que para su aprobación se lleva a cabo un procedimiento de carácter eminentemente político: el debate parlamentario.  

Ana Isabel Allende Cano, ex diputada priísta. Fotografía: periódico Unomásuno
Ana Isabel Allende Cano, ex diputada priísta. Fotografía: periódico Unomásuno

Lo peor del caso, querido lector, es que no podía concebir que una persona que de alguna manera despreciase el Derecho, pudiese estar creando ese mismo Derecho del que tanto se queja. ¡A ese grado de ignorancia e inconciencia llegan algunos de nuestros magnánimos, elevadísimos y excelentísimos legisladores! 

Por supuesto, que me he encontrado con otros casos. Sin embargo, este fue, para mí, el más relevante. Y como último comentario he de añadir que, claro está, me hice como que la Virgen me hablaba y ya no requerí a esta Ex Diputada para que dictara una conferencia. Capaz que con esa clase de comentarios, me hacía quedar mal frente a toda la comunidad universitaria de la UNAM y, ahí sí, qué vergüenza… 

Ahora esa Exdiputada Federal busca ser Senadora de la República (por eso es Delegada Federal de la Secretaría de Estado más importante del Gobierno)…es decir, Legisladora, pero ahora de la Cámara Alta (durará en su cargo no tres años, sino seis y cobrará un “poquito” más)… Aunque no le guste el Derecho… ¿Será que lo hace nomás por el sueldo o ya le habrá tomado gusto a las cuestiones jurídicas? Porque la labor de un Senador es precisamente crear Derecho… aunque muchas veces no lo parezca…

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