Editorial No. 11: Parte de guerra

La guerra está siempre presente en la destrucción y el asentamiento de civilizaciones. Este enfrentamiento siempre tiene como propósito la dominación de un grupo sobre otro, aunque los medios se actualicen conforme avance la tecnología: desde las pedradas del hombre primitivo hasta las explosiones atómicas del siglo pasado. Los motivos siempre son variados: desde la defensa urgente ante una amenaza exterior hasta el aseguramiento de recursos para un plácido modo de vida. En la actual configuración del mundo, sobran pretextos para iniciar una guerra. La consecuencia es inevitable: sangre derramada por todos lados.

Dentro del amplio espectro que comprende la guerra, encontramos tópicos específicos que son mundos por sí mismos: la veneración al caudillo, las estrategias, las grandes batallas, la evolución de armamentos y del adiestramiento, los traumatismos incurables, las guerras civiles, la literatura magnífica llena de desolación y muerte e, incluso, el derecho. Recordemos que no fue sino hasta acabada la Segunda Guerra Mundial que la doctrina positivista legal recibió una fuerte crítica moral por su rigor formal y la nula reflexión de su contenido.

Este universo que es la guerra es siempre el crisol más desgarrador de todo lo humano pues en ella las atrocidades y los actos heroicos siempre alcanzan proporciones que bajo ninguna otra circunstancia veríamos y no es para menos pues han sido las miles de guerras que el ser humano ha peleado las que en gran parte forjaron el mundo de hoy

En el número 11 de Revista Estepario exploramos los distintos matices de la guerra con el fin de acercar a nuestros lectores a la reflexión y discusión de estos temas que desde siempre han marcado los rasgos más profundos de la identidad humana.

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