El doble filo de las redes sociales

Conversatorio | Columna

Salvador Fernández de Lara García

 

Desde que he tenido la fortuna (o el infortunio) de contar con cuentas personales en distintas redes sociales, me he dado cuenta de que casi todos los usuarios de esas redes tienen un punto de vista para cada suceso que trasciende en la vida nacional e internacional (por supuesto, estoy omitiendo las opiniones respecto a su vida privada, la cual no es nada privada…). Y cabe destacar que, por lo general, las opiniones vertidas en la red son hechas por personas que no tienen conocimientos básicos como para dar un punto de vista objetivo de tal o cual tema; y realmente esos individuos lo hacen sin pensar mucho en lo que van a escribir y en las consecuencias que ese comentario puede llegar a ocasionar. Y, para variar, ellos lo hacen alegando que están utilizando su derecho a la libertad de expresión; sin tomar en cuenta que todo derecho tiene límites; y la libertad de expresión no es la excepción.

Analicemos lo que señalé arriba. Muchos se quejan de que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Sin embargo, no se ponen a pensar en los muchos factores que determinaron el triunfo electoral de este iniciado en la política… Tomando en cuenta, entre muchas cosas, el impacto mediático que este Ex Candidato Republicano tuvo en las pasadas elecciones, quizá podemos afirmar que ese fue uno de los grandes factores que derivaron en su victoria. Pero no me estoy refiriendo a los medios masivos de comunicación como la televisión, la radio o la prensa escrita; sino a las redes sociales. Si estuvimos atentos al proceso electoral en el país vecino del norte, pudimos darnos cuentas que Trump causó animadversión en gran cantidad de los usuarios de la redes sociales por sus comentarios racistas y sus argumentos cargados de odio. Y, por lo mismo, muchos lo atacaron en Facebook, Twitter y demás páginas. Pero lo único que lograron esos ataques fue aumentar su popularidad (un efecto en cadena) y hacer que ganara la elección. Es decir, esas personas que bombardearon con comentarios a Donald Trump, de alguna manera, le sirvieron a él haciéndole publicidad gratis. En pocas palabras, no todos los ataques sirven para destruir a una persona. No se trata de atacar por atacar; sino de atacar conforme a estrategias previamente planeadas. Por ahí dicen que lo importante es que hablen de uno, aunque hablen mal… Ese es el poder de la mercadotecnia política y el doble filo de las redes sociales.

Por su parte, muchos individuos critican a políticos, empresarios, empresas o cualquier tipo de personas o corporaciones vía las redes sociales sin la menor objetividad (como lo mencioné antes). Pero pongámonos a pensar que hablar por hablar en cualquier medio masivo de comunicación puede ocasionar repercusiones graves tanto para la persona que hace la publicación o el comentario, como para la persona agredida. En principio, los primeros pueden ser demandados por daño moral o daños y perjuicios (según sea el daño ocasionado y la reparación del mismo se verá cuantificado en dinero o bienes embargados) por los comentarios realizados. Además, si el comentario es sobre algún aspecto de la vida nacional, se puede generar peligro a la seguridad nacional. Por lo mismo, las redes sociales deben de ser usadas con cuidado y si se va a publicar algún comentario, éste debe de ser expuesto con total objetividad e imparcialidad para no generarles a las personas (físicas o morales) un perjuicio en su integridad y para no sufrir consecuencias jurídicas por lo publicado sin conciencia.

Estepario.logo.E

Anuncios