Lecturas de 2016: Diez recomendaciones

En Estepario nos dimos a la tarea de preguntarle a algunos de nuestros colaboradores y miembros del equipo, ¿qué libro fue el que más disfrutaron en 2016 y por qué? Veamos lo que respondieron:

—Iván Adelchi Peña—

Desamor, Amor y Olvido
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9788499087894Uno de los libros que más me impactaron fue, sin duda alguna, El Museo de la Inocencia, principalmente porque refleja mucho de un gran amor perdido. Desde hace mucho tiempo no lloraba tanto con un solo capítulo: el primero, “El momento más feliz del mundo”. Como en todos los textos de Pamuk, desde el inicio te captura. El libro es una historia de amor imposible, que se bebe a gotas y recuerdos. Sobre todo de un Estambul no muy distinto a mi Ciudad, en muchos sentidos en el apogeo y esplendor, donde las historias de amor se tejen entre las calles, donde los amantes se besan al calor de un espacio que es de todos.

Es tan cotidiana, no es nada insignificante el momento donde se narra el enamoramiento de Kemal por Füsun: al entrar a una tienda de ropa para comprarle un bolso a su próxima esposa. Por ello creo, desde mi lectura romántica empedernida, que ahí se tejen, con doble punto, las historias de amor que siempre llegan a la obsesión. Es un libro que me hizo llorar tanto pues, al igual que Kemal, yo no sabía que el día en que le hice el amor a mi amada sería el día más feliz de mi vida, donde aún recuerdo su sudor… Algo parecido lo escribe el Nobel Pamuk, pero con tanta simpleza, soltura y el recuerdo se vuelve obsesión y la imaginación el único lugar para vivir esa felicidad.

Un libro que te marca, un libro donde siempre regresaremos, siempre buscaremos, porque habla de tantas cosas tan nuestras y ajenas. El museo de la inocencia lo logró para mí, espero que para ti también.Estepario.logo.E

—Adolfo Ayllón Rodríguez—

Aproximación fiel y fatídica a la vida postsoviética
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9788416011841El fin del «homo sovieticus», es una muestra de la riqueza que hay en la literatura contemporánea, de la innovación en la creación literaria a partir de la compilación de testimonios de sobrevivientes de la posguerra y, especialmente, de las generaciones que prosiguieron a la caída de la Unión Soviética. Svetlana Aleksiévich nos ofrece una visión inaudita, pues refleja la crisis de una gran nación ante el ocaso de su mundo, sus valores y su forma de vida, así como su brusca transición a una sociedad abierta, “democrática” y mercantilista.

Los testimonios compilados por Aleksiévich son vigentes tanto para sumergirse en el ideario del pueblo ruso contemporáneo como para decifrar la catarsis que sufrió cada sobreviviente a la extinción de la URSS. Cada relato es increíble. Por ejemplo, los testimonios de miembros de la cúpula política y militar que narran la trágica muerte de Serguéi Ajromeieve —Mariscal de la Unión Soviética, Jefe del Estado Mayor y luego Consejero del Presidente de la URSS—, que, en un acto de honor y lealtad al país en que nació, decidió suicidarse: quizá previniedo el derrocamiento de los monumentos, los ídolos y las ciudades soviéticas —como fue el caso de Leningrado, la cuna de la Revolución—, o, también, la amenza de un nuevo Núremberg que se cernía sobre los comunistas. Otro es el caso de los técnicos y profesionistas avocados a servir al desarrollo tecnológico de su país o a cultuvar las humanidades. Sus fuentes de trabajo se extinguieron con el régimen y, después de haber sido funcionarios de un gran Estado, terminaron en empleos de limpia o en los puestos de servicios al cliente en plazas comerciales. Por último, las historias de hombres y mujeres que, actuando bajo el ideal soviético de construir una nueva sociedad, entregaron su vida a las campañas de trabajo comunitario, en la contrucción de las grandes obras de infraestructura que llevaron al desarrollo de la Unión Soviética y, tras su caída, su única recompensa fueron los diplomas y medallas que acreditaban su compromiso con el proyecto soviético, siendo desplazados de sus hogares por las mafias que entraron al negocio inmobiliario de las ciudades.

Esta gran obra literaria, nos ofrece, de viva voz de los sobrevivientes y con un realismo recalcitrante, el drama del fin del hombre soviético. Un hombre que se forjó del ideal de una una nación que intentó reinvertir los valores de la sociedad como la conocemos en Occidente, que se desmoronó en manos de sus mismos habitantes y por el deseo de sus mismos líderes, en una suerte de autoreconstrucción política, que terminó lapidando su proyecto social y económico, llevandose tras de sí las vidas de todas las personas que creyeron en él. Ese es el legado de la obra de la escritora bielorrusa Svetlana Alekseiévich, Nobel de Literatura 2015, que, por demás, se lleva mi recomendación de fin de año y mi más sincera admiración.Estepario.logo.E

—  Jesús Briseño Vázquez—

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PlantALBA.qxdGracias a la prosa de Francis Scott Fitzgerald, cargada de matices y de una agudeza extraordinaria en las descripciones, esta novela es más que la historia de un amor frustrado. En resonancia con el ambiente festivo de la época, centelleante y efímera, este libro nos recuerda lo vacuas que pueden llegar a ser las celebraciones cuando la vanidad y el egoísmo las atizan. Los personajes que deambulan en estas páginas parecen más preocupados por su estatus y su lujo que por entablar una charla sensata. Las afectaciones de los señores riéndose de algún chiste soso, la dignidad ceremoniosa de mujeres embalsamadas en su vanagloria, todo en ese mundo es una gran soledad colectiva. El vulgar oportunismo, en medio de orquestas y champán, pueden observarse en el siguiente pasaje: “Los fines de semana el Rolls Royce se convertía en autobús, trayendo grupos (anónimos) de New York desde las nueve de la mañana y devolviéndolos incluso después de la media noche.”Estepario.logo.E

—Gerardo Chávez Balderas—

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image_1165_1_93057Las palabras perduran y los pensamientos se proyectan en el tiempo. Cuando leí La lucha por el Derecho de Rodolf von Ihering, no dejaba de preguntarme qué habría pensado el autor si alguien le hubiera dicho que su escrito llegaría a un mexicano en el siglo XXI. Él un jurista del siglo XIX en el centro de Europa y yo en América en una sociedad azotada por la corrupción. Sus palabras no me parecen nada antiguas e incluso podrían haberse dirigido a México también.

Pensar que defender el derecho es una lucha constante contra la injusticia sólo puede surgir de la observación de continuas injusticias. Debo aceptar que antes de leer este ensayo yo hacía cálculos e incluso llegué a recomendar a las personas que abandonaran su pretensión de hacer valer una deuda de poca cuantía. No sabía que detrás de la defensa de cualquier derecho, por pequeño o poco importante que parezca, se esconde la defensa de la persona que lo reclama y del sistema jurídico mismo.

Cuando recibí este encargo pensé que debería hacerlo sobre algún escrito de Literatura y ciertamente leí algunos muy buenos, pero ¿por qué no hacerlo sobre uno que me ha dejado una enseñanza ética respecto de mi profesión? Su opinión está muy lejos de las que he escuchado en los tribunales o en los pasillos de mi Facultad y no creo que un “código de ética” resuelva una argumentación al estilo de Ihering. En verdad creo que debe ser un texto más conocido, debe leerse más y espero que los lectores pronto descubran en los antiguos juristas, no sólo a vetustos abogados, sino, también, a guías para la vida diaria.Estepario.logo.E

—César Contreras León—

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SR-T-Cuentos inolv.inddCon bastante escepticismo, pero también mucha curiosidad, me compré un libro llamado Cuentos inolvidables según Julio Cortázar. Se trata de una compilación de cuentos elegidos con base en los ensayos-conferencia que dictó el escritor argentino allá por los años sesenta, en los cuales enunció, sin el afán de ser exhaustivo, algunos cuentos que calificó como referentes para la narrativa contemporánea. Se trata de un mosaico de autores encantador por lo aleatorio: Capote, Borges, Tolstoi… Incluso hay un cuento de Leonora Carrington en su faceta literaria, al menos por mí desconocida. Cortázar no quiso dar cátedra rigurosa de lo que hace dignos a estos relatos, los recomienda con franca subjetividad y de forma humilde, íntima y emocionante.

De todos los cuentos, La Casa Inundada, de Felisberto Hernández, fue mi favorito. No conocía al autor, así que no tenía expectativa alguna. La historia es cautivadora: Margarita, una mujer adinerada, manda inundar su casa y ordena llenar con tierra la fuente del patio para formar una especie de isla. Luego, contrata a un escritor que vive en la pobreza para que la lleve remando cada atardecer hacia la isla, contarle su historia y hacerle compañía. El escritor pobre es quien narra todo esto y desde sus ojos podemos ver cada detalle de la casa inundada, la poesía que en ella vive y los secretos y dolor que en ella se esconden. Es bellísimo.Estepario.logo.E

—Itzel Dekovic Bravo—

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c3873ee8c7eb0630247924214373a949“Nada sucede dos veces”, esa es la sentencia con que Szymborska recibe a sus lectores en esta pequeña selección de su obra poética. Cuando usted toma el pequeño libro en sus manos no sospecha que en realidad sostiene el corazón abierto e intangible de una mujer que vivió épocas aterradoras: la Segunda Guerra Mundial y la brutal ocupación nazi de Polonia; sin embargo, usted lo lee con facilidad y, después de una pausa, los significados comienzan a filtrarse, cada verso resulta un enigma que se revela y se regenera con cada nueva lectura.

Ella toma los temas más serios —la guerra, la historia y sus muchos horrores, el paso del tiempo, la muerte, el amor y la pérdida del amor— y los expresa a través de ingeniosas metáforas, consejos para escribir un currículum y personajes inusuales dándoles una torsión fresca e irónica.Estepario.logo.E

 —Beatriz Carolina Hernández Román—

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9788420669786Sin duda alguna, el mejor libro que leí este año fue El extranjero de Albert Camus. Esta novela trata sobre un hombre común y corriente, Meursault, que lleva una vida normal hasta que el sofocante calor de la playa lo conduce a cometer un terrible error. Me gustó tanto por su calidad estética como por lo interesante y lo pertinente del tema.

Su calidad estética está en sus breves descripciones del clima, de los espacios, de los estados de ánimo y de los personajes. También, por qué no admitirlo, en lo fácil que es de leer. Y en la trama que te mantiene siempre interesado, pues tiene, al menos, tres cambios repentinos y nada predecibles.

Su tema es el absurdo, el sinsentido de la vida. En estos tiempos de vacío existencial, esta obra es interesante y pertinente porque brinda herramientas narrativas para resignificar esa sensación de desapego afectivo hacia lo que nos ocurre.

Meursault es la representación exagerada del hombre moderno, pues es un ser totalmente desafectado por lo que le pasa. Nada parece importarle, ni su muerte. La indiferencia absoluta de Meursault por la muerte de su madre, por el amor de una hermosa mujer y por la amistad desespera, quizá porque confronta, como un espejo, con los propios sinsentidos. El único momento en el que se le nota decidido por algo es al final, cuando tiene que defender, ante un juez cristiano, que todos los hombres están condenados al absurdo. Hay dos frases que sintetizan la condición existencial del personaje principal: “a todo se puede acostumbrar el hombre” y “de todos modos nada tiene sentido”.

Por último, la segunda parte del libro te hace reflexionar sobre las interpretaciones de los hechos en un juicio legal o en una investigación cualitativa o en una terapia psicológica, ¿qué tanto el abogado, el investigador o el psicólogo imponen coherencia y congruencia en donde sólo hay caos? Después de leer El extranjero, queda la sensación de que el observador externo atribuye, de manera forzada, causalidad en donde sólo hay casualidad, así como lo hace el hombre cuando le da sentido a su existencia.Estepario.logo.E

—Adolfo Ulises León López—

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9788439731559Definitivamente este año se lo lleva Javier Cercas, por dos grandes novelas —El impostor y Soldados de Salamina—, y, sobre todo, por un brevísimo ensayo: El punto ciego. Se trata de las conferencias que en 2014 Cercas dictó para la cátedra Weidenfeld en la Universidad de Oxford. El libro es ideal para todo aquél que se interese por el origen de la novela, su desarrollo y las posibilidades del género en el siglo XXI.

¿Qué es una novela? A cualquiera que se le pregunte, dirá que una novela, palabras más palabras menos, es una ficción en prosa de una extensión considerable. Sin embargo, esta idea generalizada pasa por alto las razones de la novela moderna. Si tomamos en cuenta que ésta nace con el Quijote, la razón del Quijote es un mero accidente. Una novela ejemplar que se le sale de las manos a Cervantes y termina devorando todo lo que encuentra a su paso. La novela nace como un género híbrido: en el Quijote conviven la poesía lírica y épica, el discurso judicial, histórico y político, la novela sentimental, pastoril, de caballerías, picaresca, bizantina. Por ser un género bastardo, no tiene necesidad de proteger su pureza y da al autor la total libertad de hacer lo que le venga en gana.

La novela como hibridez de géneros fue una tradición que durante el siglo XVIII continuaron autores como Fielding, Sterne y Didedot. Al llegar el siglo XIX, dice Cercas, “la novela peleó a brazo partido para conquistar un lugar entre los demás géneros nobles”. De ahí la ambición de Flaubert de elevar la prosa a la categoría estética del verso, de imitar su rigor y complejidad formal. Así, tenemos dos tiempos de la novela, el de la libertad compositiva donde se alternan narración, reflexión y mezcla de géneros; y el segundo, la novela realista, el rigor formal y el rechazo de la hibridez en aras de alcanzar la nobleza. En la novela del siglo XX y XXI predomina el segundo modelo. ¿Es posible un tercer tiempo de la novela? ¿Cómo será su tratamiento y cuáles sus premisas?¿Qué es el punto ciego? Si te interesan estas respuestas, échale un ojo a Javier Cercas.

—Gabriela Martínez Delgado—

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7523001Eugenia Grandet es una obra de Honoré de Balzac agria y sutil. En términos generales, se relata la vida de una joven que es amansada, no sólo por su padre, si no por el sistema, y cuya historia está envuelta en un amor tormentoso, a distancia y acallado por la sensatez frustrante que debían portar las mujeres de la época.

AGRIA. Para una mujer de la media en la actualidad, las ambiciones de Eugenia serían pobres (la protagonista de esta novela está de acuerdo, en el fondo, con el sistema: religiosa, sumisa, heterosexual, etc.), no obstante, la rebeldía la distingue en medio de un tumulto de situaciones machistas en donde no hay cabida para las decisiones de una joven francesa.

Balzac dignifica el papel de la mujer, no sólo con Eugenia: la Señora Grandet es una persona martirizada por su marido y muere, en términos del autor, como una santa, lo que le espera en la muerte, será todo el pago que el mundo le debía a esa criatura; Nanón, la criada que realiza un trabajo arduo en la casa Grandet (se ensucia, carga cosas pesadas, etc.), no es vista como una mujer para el patrón, si no como una bestia, inclusive llega a sentir empatía con los animales por la similitud de su aparente naturaleza (un personaje increíble a mi criterio) .

SUTIL. “El amor de aquella joven fue un amor solitario, el amor verdadero que persiste, que anima todos los pensamientos que se convierte, por decirlo así, en la sustancia de la vida”. El amor, las obsesiones, el enamoramiento, la pasión y todas estas cosas en las que nos sitúa una atracción sexual saben más cuando son calladas, espontáneas, obscuras, pacientes… secretas.

Eugenia Grandet es una obra que, como he mencionado, dignifica a la mujer, pues Balzac no justifica nunca su sufrimiento, las defiende al crear una reticencia en el lector, no sólo en contra del padre, si no sobre el sistema tan inquisitivo hacia ellas, que ni siquiera saben que son objeto de sometimiento. Un libro que deja volar el pensamiento hacia la frustración y la belleza.Estepario.logo.Ea

—Carlos Erasmo Rodríguez Ramos—

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9786073139267El libro, más bien libros, que de alguna manera me impactaron más este año fueron los que integran la Saga de la Fundación de Isaac Asimov. En ellos, uno puede apreciar no sólo la gran imaginación de su autor si no todas distintas ramas del conocimiento que dominaba: desde leyes y teorías de las llamadas ciencias físicas hasta aspectos particulares del derecho, la política y la economía.

Estas novelas narran la historia de la Fundación, una especie de Estado planetario llamado a establecer el Segundo Imperio Galáctico siguiendo las leyes de la psicohistoria: una ciencia capaz de predecir estadísticamente el futuro. Esta historia está plagada de guiños a distintos periodos de la historia humana, pues como dice su autor: “un imperio que otrora fue romano encaja en la estrellada Vía Lactea”.

Sin duda, títulos muy recomendables que culminan una empresa que a Asimov lo tomó toda la vida: narrar 20000 años de la historia futura de la Humanidad.

Estepario.logo.E

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