La derecha radical en el partido republicano. De Reagan a Trump

  Beatriz Carolina Hernández Román | Facultad de Psicología, UNAM

 

a

Y como el mayor traficante de armas del mundo es tu jefe,
el presidente de EUA,
que envía más mercancía en un día que yo en un año,
a menudo necesita un particular como yo
para abastecer a fuerzas a las que a él no le pueden ver abasteciendo.
Así que, ya puedes decirme que soy un mal,
pero por desgracia para ti, soy un mal necesario.
El señor de la guerra, Yuri Orlov

 

Desde sus orígenes, Estados Unidos de América (EUA) se autoproclamó como autoridad moral para promover y defender su tipo de gobierno y su sistema económico al resto de los países del mundo. Su poderío militar le ha permitido ejercer ese papel. Thomas Jefferson nombró como El Impero de la Libertad a la unión entre la autoridad moral y la capacidad militar. La política exterior estadounidense se puede entender sabiendo lo anterior. Dos periodos presidenciales son emblemáticos de esta postura imperialista: el de Ronald Reagan y el de Georg W. Bush. Un grupo de intelectuales, políticos y periodistas defienden esta visión sobre el papel de EUA en los asuntos internacionales: los neoconservadores.

El siguiente texto es una reseña crítica del libro La derecha radical en el partido republicano. De Reagan a Trump de Jesús Velasco editado por el Fondo de Cultura Económica de Chile. Este libro enriquece el conocimiento sobre el devenir histórico del neoconservadurismo en Estados Unidos y sobre la política exterior de dos periodos presidenciales específicos: el de Reagan y el de Bush hijo. Dos temas importantes para entender las guerras promovidas por EUA e, indirectamente, los hechos ocurridos en la campaña presidencial del 2016.

Esta reseña crítica tiene el interés de acercar el contenido del libro a un público interesado, pero sin tiempo, y de introducir la lectura del libro para quienes desean leerlo. Así como de discutir sus ideas más relevantes. La reseña está dividida en dos: los comentarios a la obra en general y la reseña por capítulos.

Antes de empezar, es preciso hacer dos acotaciones importantes. Dado que durante toda la reseña estaré mencionando a los neoconservadores, es preciso mencionar qué son. Además, debo hacer un pequeño resumen de los dos periodos presidenciales alrededor de los cuales se desarrolla el libro.

Los neoconservadores son un grupo de intelectuales, políticos y periodistas (ver Tabla 1) reconocidos por sus publicaciones en revistas como Commentary y The Weekly Standard. No son parte de un partido político o una organización en específico ni comparten un conjunto de doctrinas, pero suelen escribir en las mismas revistas, suelen compartir cargos en algunas instituciones gubernamentales y suelen estar en las mismas universidades. Existen dos generaciones de neoconservadores. La primera generación surgió a partir de la década de 1930, comparten principios con el liberalismo del New Deal y se convirtieron en intelectuales públicos después de ser reconocidos científicos sociales. La segunda generación tiene su origen por la década de 1980, son más conservadores que la primera generación, están identificados plenamente con el Partido Republicano y desde un inicio fueron periodistas sin pasar por una carrera académica en universidades.

Tabla 1 Neoconservadores de la primera y de la segunda generación

Primera generación Segunda generación
Daniel Bell

Nathan Glazer

Jeane Kirkpatrick

Hilton Kramer

Irving Kristol

Seymour Martin Lipset

Michael Novak

Daniel Patrick Moynihan

Norman Podhoretz

James Q. Wilson

Elliott Abrams

Douglas Feith

Robert Kagan

Charles Krauthammer

William Kristol

Richard Perle

Norman Podhoretz

Paul Wolfowitz

James Woolsey

Ronald Reagan ocupó la presidencia de los EUA en el año de 1981, después del periodo de Jimmy Carter, y cedió el cargo a Georg H. W. Bush en el año de 1989. Durante su presidencia se hizo el mayor escalamiento militar de la historia de EUA. Acentuó las confrontaciones con la Unión Soviética, anulando importantes acuerdos bilaterales. Apoyó los gobiernos autoritarios de Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, Chile (Pinochet) y Haití. Y ayudó a combatir las revoluciones y los gobiernos de Nicaragua, El Salvador y Rumania.

Georg W. Bush ocupó la presidencia en el año 2001, después del periodo de Bill Clinton, y cedió el cargo a Barack Obama en el año 2009. Durante su presidencia ocurrieron los atentados del 11 de septiembre. Le volvió a dar sentido a la maquinaria bélica de los EUA al nombrar como enemigo al terrorismo. Son emblemáticas las guerras contra Afganistán y la invasión a Irak. También la Gran Recesión económica de 2008 es referente de este periodo.

Comentarios generales

Como todo libro, La derecha radical tiene aspectos positivos que merecen reconocimiento y aspectos negativos que necesitan ser mencionados. Primero resaltaré las características por las que vale la pena leerlo y hasta comprarlo. Después indicaré cuáles son sus carencias.

Sus aspectos positivos son seis. El primero es que todas sus argumentaciones están sobre una sólida base de datos construida durante más de veinte años de investigación sobre el tema. El segundo, aunado al anterior, es que aborda su tema de manera compleja, para nada es un texto coyuntural. El tercero, da elementos para entender a la izquierda y a la derecha como coordenadas de la política de EUA. El cuarto es que demuestra cómo es la relación entre un grupo de intelectuales y la política estatal en un caso concreto. El quinto, es muy puntual con los nombres de los intelectuales de los que habla, no sólo describe el neoconservadurismo al aire. Por último, el sexto es que trata un tema sumamente interesante: los discursos sobre la seguridad internacional y su relación con las empresas militares.

Una de las mayores riquezas del libro es la gran cantidad de información obtenida a través de una metodología rigurosa que sustenta sus argumentaciones. Velasco utilizó diversas fuentes para recabar los datos. Sus fuentes fueron tanto directas (información emitida por los neoconservadores) como indirectas (bibliografía y hemerografía sobre el tema). Entre las fuentes directas están más de 50 entrevistas, cartas, declaraciones públicas, archivos gubernamentales clasificados, libros y publicaciones en revistas y periódicos. El autor pudo tener acceso a archivos de varias instituciones políticas y de organizaciones neoconservadoras que están restringidos para el público en general.

La primera edición del libro salió justo durante los últimos meses de la campaña presidencial estadounidense de 2016. Eso tuvo como consecuencia que los preocupados por las declaraciones de Trump nos interesáramos por el contenido del libro y lo compráramos. Pero también tuvo como consecuencia que muchos pensaran que sólo era un texto creado para el momento. Por lo que es necesario aclarar que el libro no está dedicado a explicar las declaraciones de Trump ni es coyuntural. El contenido del libro coadyuva a entender el fenómeno de la campaña presidencial del 2016, porque enriquece los conocimientos sobre historia y política de EUA. Y, como dije en un párrafo anterior, el texto es resultado de una larga investigación del autor y no de los acontecimientos del momento.

Otro de los aspectos importantes del libro es el asunto de la derecha y la izquierda en EUA. Se dice constantemente que la política estadounidense no se puede clasificar en términos de izquierda o derecha, que sólo se puede en términos de conservador o liberal. Nada más falso, pues a lo largo del libro se dan varios ejemplos de cómo los términos izquierda y derecha pueden ser utilizados para clasificar diferentes matices de liberalismo y conservadurismo, así como para hacer referencia a otras posturas políticas existentes en la historia de EUA como el anarquismo y el comunismo. Verbigracia, los liberales de derecha se pueden encontrar en el Partido Republicano, mientras que los liberales de izquierda en el Partido Demócrata. Otro ejemplo, los neoconservadores de la primera generación provienen de la izquierda de los años 30´s, es decir, del partido comunista de New York y no del liberalismo o del conservadurismo. Un último ejemplo, durante los 60´s se desarrolló en EUA lo que se llama la Nueva Izquierda, que fue un movimiento que agrupada a liberales, anarquistas, comunistas y gente sin postura política bajo la consigna de no más guerra.

La relación entre intelectuales y política estatal le ha quitado el sueño a más de un científico social teórico, por ejemplo, Weber y Gramsci. Jesús Velasco demuestra la relación entre los neoconservadores y la política exterior estadounidense en los periodos presidenciales de Reagan y Bush. Es decir, da cuenta de la relación entre las ideas, las instituciones y los intereses de neoconservadores y su correspondencia con la toma de decisiones políticas. Más que explicar teóricamente cómo se da esa relación, lo que hace Velasco es demostrar, con muchos datos empíricos, cómo es que se hizo posible y como es que sigue siendo posible la relación entre un grupo de intelectuales y la política estatal de mediados del siglo XX hasta entrado el siglo XXI.

El quinto aspecto positivo es que Jesús Velasco da una importante cantidad de nombres tanto de personas como de organizaciones e instituciones que vuelven concretas las argumentaciones que esgrime. Las abstracciones de la teoría social o política son importantes para reducir la complejidad de los fenómenos sociales, pero hacen falta nombres para saber que tanto nos afectan y cómo estamos relacionados con dichos fenómenos. Cuando uno tiene los nombres de las personas, de las organizaciones y las instituciones responsables de un particular estado de las cosas, entonces puede buscar sus fotografías, videos, libros, artículos o su localización para darse cuenta que están más cerca de su contexto social de lo que piensa.

Al nombrar y buscar a las personas involucradas en algún suceso, nos damos cuenta que tienen cara, cuerpo, familia, trabajo, empresas; que no sólo son ideas de papel, y más aún, nos damos cuenta que posiblemente vinieron alguna vez a nuestro país a dar una conferencia o son colegas de algún profesor de la universidad o tienen una empresa en nuestra ciudad, es más, probablemente hasta vimos alguna de sus películas o bebemos de sus vasos; y esto nos vincula con ellos. Con las instituciones y las organizaciones pasa lo mismo, cuando nos damos cuenta que sus instalaciones están en lugares que ya hemos visitado o que son responsables de divulgar una idea con la que estamos de acuerdo.

El último aspecto positivo es cómo aborda la relación entre los neoconservadores y las compañías militares. El conocimiento popular nos dice que detrás de las ideas a favor de las guerras de intervención o de prevención de EUA hay intereses económicos, que todas esas posturas que hablan sobre la promoción de la democracia y la libertad en otros países son puros pretextos para obtener ganancias. Velasco no desmiente del todo este conocimiento popular, pero pone en cuestión el cómo están relacionadas las ideas y los intereses económicos y militares de las élites de EUA. De acuerdo con su base de datos, las ideas neoconservadoras (pro guerras) no surgieron para las compañías militares, sino que estas posturas políticas fueron aprovechadas por dichas empresas.

Entonces, la relación entre las ideas de los neoconservadores y los intereses y las instituciones de las élites políticas y económicas empezó de manera fortuita. Para sustentar esta afirmación, Velasco demuestra que las ideas a favor de las guerras promovidas por los gobiernos de Reagan y Bush se crearon sin que las organizaciones neoconservadoras recibieran financiamiento de las compañías militares. Cada uno de los posicionamientos que fueron asumiendo los neoconservadores con respecto a diversos acontecimientos ocurridos de 1930 a 1981 los fue acercando poco a poco a los intereses e instituciones de las élites políticas y económicas, y fue configurando el neoconservadurismo.

Ese acercamiento se debió a la coincidencia entre lo que unos pensaban y lo que los otros querían. Durante la presidencia de Carter y después de la Guerra de Vietnam, la política exterior estadounidense perdió dirección y fuerza ante los argumentos anti guerra y anti imperialista de la Nueva Izquierda. Fue entonces cuando los neoconservadores tomaron una postura en contra de la Nueva Izquierda y argumentaron lo importante que era para la “democracia” que Estados Unidos tuviera una política exterior fuerte y dirigida a combatir los totalitarismos promovidos por la Unión Soviética. Entonces, Reagan utilizó los argumentos de los neoconservadores para fundamentar el gran incremento militar y el apoyo a los movimientos anticomunistas de los demás países, por ejemplo, el apoyo a los contras nicaragüenses.

Las deficiencias del libro son tres: no explica claramente qué es un neoconservador, no menciona nada acerca de México y la traducción del título es poco acertada.

Velasco nunca menciona de manera clara y distinta qué es un neoconservador, cómo identificarlos ni cómo diferenciarlos de otros representantes de la derecha estadounidense. No explica cuáles son sus principales posturas políticas. Así como tampoco dice por qué son neoconservadores y no sólo conservadores. Esta ausencia puede deberse a que el autor es demasiado cauteloso con las afirmaciones que hace, y reconoce que entre los neoconservadores existe una pluralidad muy amplia de posturas alrededor de los acontecimientos que enfrenta EUA y que no tiene documentos que sustenten la adscripción de los representantes a un conjunto de ideas. Además, Velasco da por hecho que el lector sabe sobre el tema y como mínimo a leído otra referencia sobre neoconservadores.

Sólo se pueden recatar entre párrafos algunas características de los neoconservadores: son maniqueistas (más los de la segunda generación) que no reconocen matices en lo que concideran como enemigos de EUA, por ejemplo, no reconocen las diferentes posturas del comunismo ni las diferentes expresiones del islam. Además, son pro judíos, anticomunistas y antiterroristas.

Pese a que el libro aborda el tema de la política exterior estadounidense, no menciona cuáles fueron las consideraciones de los gobiernos de Reagan y Bush hacia México. Tampoco menciona cuales son las posturas neoconservadoras en torno a temas como la migración y el tráfico de drogas, dos tópicos que pautan las relaciones entre EUA y América Latina. México ni siquiera aparece en el índice analítico.

El título original es Neoconservatives in the U.S Foreign Policy under Ronald Reagan and George W. Bush: Voices behind the Throne. Como puede apreciarse, la traducción del título al español no fue muy apegada al original. El título en inglés es mucho más exacto que en español, pues el libro trata sobre los neoconservadores en la política exterior, no sobre la derecha radical en el Partido Republicano. Los neoconservadores no pertenecen sólo al Partido Republicano, más bien están en todos los partidos y fuera de ellos, y eso es algo en lo que hace énfasis el autor. Además de que el libro se centra en entender la política exterior de Reagan y Bush, sólo hay un pequeño epílogo que trata el tema Trump.

Reseña por capítulos

La derecha radical tiene un total de diez capítulos y dos epílogos distribuidos en sus 342 páginas. Aunque es un texto especializado, puede leerse sin tener un vasto conocimiento sobre teoría política o sobre historia de Estados Unidos.

El primer capítulo trata sobre la metodología utilizada para investigar el movimiento neoconservador. En éste se encuentran las fuentes de información, las referencias más importantes y las teorías que dan el cuerpo conceptual del trabajo. Como en el apartado anterior expliqué la metodología, pasaré directo a resumir las teorías que son la base conceptual y la estructura argumentativa del texto. Son dos las teorías base: la teoría del realineamiento y la teoría del institucionalismo. La primera le sirvió, al autor, para contextualizar histórica y políticamente al neoconservadurismo, y para analizarlo a nivel macro. La segunda para estudiar las ideas, las instituciones y los intereses específicos de cada periodo histórico, y, por ende, para analizar el neoconservadurismo a nivel micro. No es un impedimento para la lectura el no estar familiarizados con estas teorías, particularmente utilizadas desde la ciencia política, pues se puede leer como un texto que cuenta la historia de una postura política y no un debate teórico muy técnico.

En el segundo capítulo se explica la conceptualización y la identificación de los neoconservadores, una breve narración de los orígenes y del devenir histórico del movimiento, y la comparación entre la primera y la segunda generación. Esta información la mencioné al principio de esta reseña.

El tercer capítulo trata sobre las organizaciones que han servido para la discusión de las ideas entre los neoconservadores y para la difusión de las ideas hacia la sociedad estadounidense y las élites políticas y económicas. Éstas son la estructura institucional que permitieron y permiten el flujo de las ideas neoconservadoras. Cada una tiene objetivos políticos distintos, y estructura y formas básicas de organización diferentes. Pero todas se encuentran en el terreno de las ideas. Cuatro organizaciones de la primera generación: la Coalición por una Mayoría Democrática (CDM), el Instituto Americano de la Empresa (AEI), el Comité sobre el Peligro Presente (CPD) y el Comité para el Mundo Libre (CFW). Dos organizaciones de la segunda generación: el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC) y el Centro para las Políticas de Seguridad (CSP).

El CDM se creó en 1972 y se disolvió en 1992, fue una facción del Partido Demócrata. Las ideas de este grupo se llevaron a cabo en el gobierno de Clinton, bajo la dirección de personas como Madeleine Albright. El AEI es un centro de difusión dirigido hacia las élites políticas y económicas. A su Semana de las Políticas Públicas de 1983 asistió Ronald Reagan, Gerald Ford, Paul Volcker y Brent Scowcroft. Y por su parte, George W. Bush reconoció públicamente las aportaciones de Irving Kristol, un destacado miembro del AEI. El CPD nació en 1976, es un grupo de presión en asuntos militares e internacionales, integrado por intelectuales, políticos, empresarios y líderes sindicales. Durante el gobierno de Reagan, 33 miembros de esta organización formaron parte del gabinete presidencial. El CFW es una asociación intelectual creada con la intención de defender la civilización de la barbarie proveniente de la Unión Soviética, según dice su documento constitutivo.

En cuanto a las organizaciones de la segunda generación estas empezaron a funcionar en la década de 1990 de forma paralela con la publicación de la revista The Weekly Standard. Son dos las diferencias sustanciales que tienen con las organizaciones de la primera generación. La primera es que tienen como objetivo principal promover el combate al terrorismo en nombre de la seguridad nacional y no el combate al comunismo. La segunda diferencia es que están destinadas a la difusión del pensamiento político ligero y no a la comprensión de los fenómenos.

El financiamiento económico que sustento las funciones de estas organizaciones provino de seis fuentes: personas adineradas como Frank Sinatra y Rupert Murdoch, empresas como Merrill Lynch y Adolph Coors Company, fundaciones corporativas y conservadoras, el movimiento sindical (sólo en el caso del CDM), y empresas de la industria de defensa (aunque, en muy poca cantidad).

El cuarto capítulo trata sobre la influencia del neoconservadurismo en la política de derechos humanos de Reagan. Tras la crisis general que sufrió EUA durante la presidencia de Carter, los neoconservadores empezaron a escribir sobre la importancia de reactivar la economía y reimpulsar la política exterior. Se dedicaron a argumentar la importancia de apoyar a los gobiernos autoritarios (de derecha y militares) y de combatir los gobiernos totalitarios respaldados por los soviéticos. El principal argumento era que los gobiernos autoritarios frecuentemente se convierten en gobiernos democráticos mientras que los otros no. Todo el aparato de ideas fue utilizado por Reagan para impulsar su política exterior de derechos humanos. Los gobiernos apoyados por Reagan fueron Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, Chile, El Salvador y Haití. Los movimientos anticomunistas apoyados por EUA fueron de Nicaragua y Rumania. Es indudable que los gobiernos autoritarios afines a los valores democráticos de los Estados Unidos también eran afines a los intereses económicos y estratégicos de las élites políticas y económicas de dicho país. Es por eso que se afirma que la política de derechos humanos de Reagan estuvo sustentada en intereses geopolíticos.

En el quinto capítulo se explica la influencia del neoconservadurismo en la política de defensa de Reagan. Los neoconservadores se encargaron de dar argumentos a favor del escalamiento militar durante toda la presidencia de Carter. Nunca escondieron su descontento ante el bajo presupuesto militar de ese periodo presidencial. Hicieron pública su creencia de que la URSS tenía superioridad bélica y la ambición de expandirse. Con ello, movilizaron los mayores miedos del público estadounidense contra los soviéticos. Para cuando Reagan llegó al poder, el clima ideológico era propicio para el escalamiento militar. Además de que Reagan tenía contacto directo con las organizaciones neoconservadoras. Con este contexto, Reagan emprendió el mayor escalamiento militar en tiempos de paz de la historia. Tan sólo en 1965 las erogaciones en defensa nacional fueron de 56.3 millones de dólares y en 1988, un año antes de la salida de Reagan, la cifra llegó a 319.8 mil millones de dólares.

En el sexto capítulo, se demuestra que la segunda generación es mucho más conservadora y radical que la primera generación. El capítulo siete es siniestro y terrorífico, pues expone los argumentos maniqueos que esgrimen los neoconservadores de la segunda generación sobre la importancia de mantener a EUA como la gran potencia hegemónica. La constante de esta generación son sus posturas pro guerras preventivas y contra el terrorismo. Lo escalofriante de sus argumentaciones es que colocan a EUA como representante del bien y a sus enemigos como totalmente malos, imposibilitando así el diálogo. Dos hechos que marcaron la segunda generación fueron la caída del muro de Berlín y los ataques del 11-S. Dichos neoconservadores influyeron en la política exterior de Bush. Tres estructuras teóricas que son reconocidas por esta generación: Henry Kissinger, Samuel Huntington y Francis Fukuyama.

El capítulo ocho trata sobre la relación entre los neoconservadores y los conflictos armados. La Guerra de Vietnam es el evento más importante para la primera generación, pues es durante ésta cuando pasaron de argumentaciones liberales a conservadoras. En tanto que, los principales arquitectos de la postura a favor de la invasión a Irak fueron los de la segunda generación.

Velasco, J. (2016). "La derecha radical en el Partido Republicano". Chile: Fondo de Cultura Económica
Velasco, J. (2016). “La derecha radical en el Partido Republicano”. Chile: Fondo de Cultura Económica

El capítulo nueve aborda el tema de los ataques del 11-S y su relación con la política exterior y los neoconservadores. Seguridad nacional e interna. Después de la caída del muro de Berlín, la política exterior de EUA se quedó sin un enemigo claro. Después de los ataques del 11-S, el claro enemigo de EUA es el radicalismo islámico. Al igual que en la Guerra Fría, este nuevo enemigo es totalmente demonizado y engloba a una gran variedad de formas de vida de medio oriente diferentes entre sí. Bush y los neoconservadores utilizaron argumentaciones emotivas y nada basadas en hechos comprobables para legitimar la invasión a Irak. Hoy se sabe que ninguno de los argumentos neoconservadores a favor de la invasión eran ciertos. No existía nexo entre Osama bin Laden y Saddam Hussein, este último no participó en los ataques del 11-S y tampoco tenía armas de destrucción masiva.

El capítulo diez, el último, demuestra cómo la invasión de Irak, desarrollada por los neoconservadores e implementada por el gobierno de Bush, tuvo importantes consecuencias en la política exterior estadounidense.

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