La Universidad en el Siglo XXI, Boaventura de Sousa Santos

Boaventura Sousa Santos, nació en Portugal el 15 de noviembre de 1940. Es doctor en Sociología del derecho por la Universidad de Yale y profesor catedrático de Sociología en la Universidad de Coímbra.

Reseña | Iván Adelchi Peña y Nidia Andrade León

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Boaventura de Sousa Santos es un sociólogo reconocido por su crítica al capitalismo y su irrupción en prácticamente todas las esferas de la vida. En esta ocasión, realiza una reflexión sobre cómo la lógica capitalista —incompatible con la lógica de la Universidad Pública— ha arrastrado a ésta a una crisis institucional, la cual engloba dos crisis más: de legitimidad y de hegemonía.

            A lo largo del libro pretende denunciar los siguientes aspectos principales:

  1. Centralidad. La Universidad como espacio único de producción de conocimiento: esto conlleva a que se invisibilizan epistemologías locales y se acentúe una brecha de desigualdad entre las Universidades de “élite” y las de “masas”. Paradójicamente, estas últimas nacieron a partir del intento por “democratizar” a la Universidad, lo cual no se logró por la misma lógica capitalista en la que están insertas. El ejemplo en México es claro: UNAM versus ITAM.
  2. Lógica de mercado. Conocimiento como producto, Universidad como empresa y universitario como cliente: esto se tradujo en la creación de nuevas modalidades —como diplomados, carreras cortas o técnicas— pensadas en su funcionalidad para el mercado laboral. El resultado, en palabras de Sousa Santos, ha sido la producción excesiva de algunas profesiones y la producción deficiente de otras.
  3. Hegemonía de la racionalidad: el clásico método científico que distingue “perfectamente” entre objetos y sujetos ha impedido que comprensiones alternativas de la realidad lleguen al espacio universitario. Un modelo de aplicación edificante de la ciencia, propuesto por el autor, busca modificar esto al poner énfasis en la responsabilidad social de la Universidad; es decir, unir la teoría con la praxis. Haciendo hincapié en la necesidad de núnca dividir sujeto y objeto.
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“La Universidad en el siglo XXI. Para una reforma democrática y emancipatoria de la universidad”, Boaventura de Sousa Santos, Siglo XXI Editores, México.

Además, Sousa Santos propone abordar el tema como un conflicto entre culturas, no entre epistemologías. De esta manera, puede concebirse la existencia de un diálogo entre ellas —gracias a los topoi— sin que esto signifique la anulación de las premisas no occidentales. En otras palabras, lo que propone es transitar de un imperialismo cultural a una comunicación multicultural con el apoyo de la Universidad Pública principalmente.

Es importante hablar de la crisis de la Universidad Pública precisamente porque ésta se encuentra ligada a la crisis de la modernidad; es decir, el punto de quiebre entre los ideales democráticos y la realidad. En el contexto de esta crisis, la Universidad pasó de ser un lugar que aportara soluciones a ser un problema más para la sociedad en cuanto se convirtió en un lugar excluyente, hermético y arma de los grandes capitales.

Lo anterior invita a la formulación y reflexión de las siguientes preguntas: ¿Es posible cambiarlo? ¿Cómo y por qué? ¿Qué papel debe jugar la Universidad Pública en la resolución de los profundos problemas que enfrenta nuestra sociedad actualmente? Siguiendo al autor, las respuestas serían: sí, mediante una globalización contrahegemónica donde la Universidad juegue un papel fundamental, porque de otra manera ésta desaparecerá. Sin embargo, la idea de una globalización contrahegemónica —cuyo núcleo sea la Universidad Pública— parece imposible de lograr cuando ésta es muy poco democrática, tanto interna como externamente.

Quizá el cambio deba comenzar por ahí, por hacer una Universidad más democrática y sólida. Por incluirla en un proyecto de Nación que apuntale al fortalecimiento de la misma democracia —lo cual implica que la Universidad no puede permanecer “neutral”. Debe adoptar una ideología— y por hacer que ésta aproveche al máximo las nuevas tecnologías para lograr un mayor impacto en diversos sectores de la población.

Detrás de este proyecto se esconde una premisa: la Educación es un Bien público, y como tal, debe pensarse para la comunidad, no para el individuo. Sólo así puede pensarse soluciones para la crisis que enfrentamos actualmente.

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