genealogía de la expropiación petrolera

artículo | Jesús Briseño Vázquez

 

 a  lfonso Reyes, diplomático y escritor eminente, trazó la genealogía del conflicto petrolero para el mismo Lázaro Cárdenas, en un proyecto para el informe presidencial de 1939 y que ahora tendremos a bien seguir. [1] sobra recalcar la importancia del recurso, en la industria y en el vivir diario de aquella época.

terminaba el año de 1936 cuando los trabajadores del petróleo, agrupados ya en un solo frente (Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana), pujaron por un Contrato Colectivo de Trabajo, el cual, empresas inglesas y norteamericanas desdeñaron en menoscabo de las prestaciones reclamadas, como recibir por parte de todas la compañías los mismos salarios y las mismas prestaciones como vacaciones o indemnizaciones por riesgo de trabajo. [2] la idea de una huelga general circundó y, tras estériles negociaciones, estalló en mayo de 1937. ambas partes sometieron el conflicto ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. las compañías argumentaban la imposibilidad del cumplimiento, por lo que la Junta nombró una Comisión de peritos, la cual, durante cuatro meses, ponderó los intereses en controversia, ajustando las exigencias de los trabajadores a las capacidades del sector industrial. no obstante la bondad de los peritos hacia los empresarios, el dictamen rendido dio la razón a los trabajadores; en consecuencia, la Junta emitió un laudo que sostuvo tal criterio. Más tarde, la Suprema Corte de Justicia se pronunciaría en el mismo sentido del laudo mediante sentencia.

las empresas desacataron el imperio de la ley en actitud de “franca rebeldía”. sin más remedio, los trabajadores rompieron sus contratos y otra huelga general sobrevino con su “cortejo de males”; mientras, los campos de producción fueron abandonados. la tensión en la sociedad mexicana era latente. el petróleo era la llave de su economía.

el 18 de marzo de 1938, Lázaro Cárdenas decretó la expropiación petrolera por causas de utilidad pública. [3] así, las compañías desobedecieron tal decreto. Primero, impidieron el avalúo con el que se cotizaría su indemnización; luego, gestionaron en Washington un posible intervencionismo y boicotearon la comercialización del petróleo en Europa, a pesar de que se logró vender a países como Alemania e Italia hasta antes de la segunda gran conflagración. al respecto, Reyes elogia la mesura del gobierno norteamericano para llegar a la concordia y, acorde al clima belicoso de su época, también hace apología del respeto irrestricto a la ley como el contrapeso necesario a los chantajes económicos de particulares con cierto poder específico y de Estados que someten a vasallaje a otros mediante las armas.

las compañías no tuvieron elección. se sentaron a la mesa con el gobierno pero requirieron privilegios que iban en contra de la Constitución. a saber: la administración íntegra y exclusiva del negocio petrolero en un periodo de cincuenta años, limitando la función del Estado únicamente a la vigilancia; ubicarse dentro de un régimen de excepción fiscal para no pagar nuevos impuestos y mantener inmutables los ya establecidos; la determinación de relaciones contractuales que contradecían la legislación laboral mexicana. los argumentos esgrimidos por ellos podrían sonar actuales, por ejemplo, apelaban a la ineficacia y torpeza de los Estados para administrar sus propios bienes. sin embargo, su ignorancia y desestimación por el derecho mexicano eran flagrantes.

fue por decreto que se creó PEMEX el 7 de julio de 1938. [4] esta entidad se hizo cargo de regentear la producción petrolera y de administrar la Distribuidora de Petróleos Mexicanos. en el sentido político, se puede hablar más de una nacionalización que de una expropiación, pues como señala Lorenzo Meyer [5] se trastocaron fondos más sensibles que tuvieron el propósito de delinear la economía mexicana en medio de situaciones geopolíticas muy complejas, prueba de ello es la misma PEMEX.

como consecuencia de la falta de acuerdos entre particulares y gobierno, se cortaron relaciones diplomáticas con Inglaterra y, por la urgencia de afrontar la venidera guerra, los Estados Unidos siguieron comprando petróleo mexicano. el arreglo con la empresa Sinclair en cuanto al monto de indemnización sentó precedente en favor del gobierno. pero no fue sino hasta el mandato de Miguel Alemán Valdés cuando se llegó a un acuerdo indemnizatorio con la empresa Royal Dutch Shell y con la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila

un episodio que persiste dentro del imaginario colectivo es aquel protagonizado en el Palacio de Bellas Artes, el 12 de abril de 1938, cuando mexicanos de toda índole social aportaron, en apoyo multitudinario a su presidente, un pequeño montó de sus bienes, desde gallinas y pinturas, alcancías y joyas, para cubrir la indemnización a las empresas extranjeras. más que se necesitara de dicho patrimonio, la importancia de este evento es simbólica.


Notas al pie
[1] Reyes, Alfonso, Relaciones Internacionales, Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, México, 2010, pp. 315-331.
[2] Cárdenas, García Jaime, En defensa del petróleo, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM, 2009, p. 29.
[3] El decreto expropiatorio fue expedido un día después, el 19 de marzo, en el Diario Oficial de la Federación: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/2/935/18.pdf
[4] Diario Oficial de la Federación, 20 de julio de 1938: http://www.gas.pemex.com/NR/rdonlyres/D228DF09-7668-4024-A7EF-8C80F2573E40/0/Decretoquecrealainstituci%C3%B3nPetr%C3%B3leosMexicanos.pdf
[5] Meyer, Lorenzo, México y los Estados Unidos en el conflicto petrolero (1917-1942), El Colegio de México, 1981, pp. 340-345.
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