Acéptenlo, era bien puta

Fotografía: El Universal
[artículo] | Gabriela Martínez Delgado
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Caso Lesvy

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A Erasmo… gran feminista
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  h  ablar de violencia es difícil cuando sabemos que el ser humano tiende a ejercer dicha palabra a la realidad: no es ajena a su naturaleza. La angustia recae en pensar si lo naturalizamos o está en la constitución del ser. Supongamos que es totalmente normal ser violento, así como la tendencia de supervivencia, la situación se va tornando aún más compleja, pues existe un caos irremediable en el cual el absurdo juega un papel importante. Hacer o no hacer algo, esa es la cuestión. ¿Cuál es el deber cuando una mujer de 22 años es asesinada en la Máxima Casa de Estudios? Bueno, no quiero profundizar y caer en relativismos, no obstante tengo una opinión que para muchos es aparentemente irracional ante los acontecimientos recientes en Ciudad Universitaria.

Los hechos ya todos los conocen: una mujer llamada Lesvy Osorio fue estrangulada en las instalaciones del circuito interior en Ciudad Universitaria el pasado miércoles en una caseta telefónica. Pasaron pocos días cuando se concentró una movilización de apoyo por las facultades de la UNAM y grupos feministas, así la lluvia de palabras y comentarios machistas inició: feminazis, la violencia es general no sólo le pasa a las mujeres, qué culpa tenía el monumento #HechoEnCU, entre otras cosas.

Feminazis

  n  o voy a desarrollar a fondo este punto, sólo diré que son estúpidas, sí ESTÚPIDAS las personas que se refieren al feminismo de esta forma… lo sé, al utilizar estas palabras altisonantes caigo en el mismo absurdo de las personas que ofenden, pero, yo no he visto por aquí ningún holocausto, no veo a los hombres arder en cámaras de gas por el hecho de ser hombres. Digo holocausto porque están hablando de nazis, así de extremista se es ante una palabra sin fundamento. Pero Gabriela, los hombres somos víctimas de violencia, ha habido casos de esposas que golpean a sus maridos. Totalmente de acuerdo, es inaudito que haya violencia intrafamiliar en cualquiera de sus presentaciones: el ideal es la equidad e igualdad de género. Pero Gaby, es que hay feministas que odian a los hombres, que se pintan las axilas de azul y dicen que son inteligentes, que no aceptan un argumento diferente, porque ya eres un machista opresor burgués. Pues sí, ante una agresión es difícil la imparcialidad, yo misma he tenido discusiones con feministas acerca de ciertas tendencias hacia las cuales debería seguir el feminismo, lo cual es de lo más normal, porque todos tenemos experiencias diferentes y se hace el esfuerzo de encontrar puntos en común; porque el amor es imprescindible para la coexistencia del ser humano, ignorar es morir, lo de las axilas es de cada quién, tú te dejas tu bigotito de Chaplin y nadie te dice nada. Gaby, pero es que las feministas odian a los hombres. Yo no te odio, pero me enoja que no quieras entender que lamentablemente las agresiones sí se hacen por cuestiones de género.

En fin, no profundizaré porque este no es el punto…

La violencia es general no sólo le pasa a las mujeres

  “  La violencia no debería existir, no es sólo una cuestión de mujeres, nosotros los hombres también sufrimos, matan a hombres todos los días y no hacen marchas por nosotros”.

En primer lugar la violencia existe, por supervivencia, filosófica y psicológicamente hablando, yo pensaría en canalizarla, por medio del arte, del deporte, de la ciencia para no matarnos unos a otros; las personas satisfechas en ciertos aspectos psicoemocionales no violan, no golpean, no humillan, etcétera. En segundo lugar, la violencia para con los hombres existe, pero hay un fenómeno que tiende en Latinoamérica desde Juárez hasta hoy en día que se torna catastrófico.

Hubo un caso muy curioso, cuando fueron las primeras marchas por el caso Ayotzinapa, había un contingente feminista que se plantó en el hemiciclo a Juárez y las palabras de una ponente fueron: “a nosotras nos incumbe esta situación de violencia, porque ya estamos hartas de la ola de muertes que viene desatada en nuestro país […]” No fueron a decir: “oigan, o sea sí se murieron de una manera atroz los estudiantes de Ayotzinapa, pero a las mujeres también nos matan, deberían hacer una marcha de la violencia de mujeres y los 43, pues porque hay que generalizar todo, toda la violencia es mala”. Espero que la comparación sea lo suficientemente clara para demostrar mi punto.

Sí la violencia es “mala”, ¿desde qué perspectiva? ¿Intrafamiliar, contra las mujeres, contra los periodistas, por el narcotráfico, contra los indígenas? Cómo se va a plantear el tema violencia, ese es mi punto; lo que pasó el viernes pasado en CU fue una manifestación en contra de la violencia y se abordó desde el feminismo que quiere erradicar los feminicidios. No quiso decir: “las mujeres valemos más que los hombres, por eso hacemos marchas”.

No sólo es Lesvy, es un fenómeno que tarde o temprano iba a explotar; hay algo en la sociedad que ya no está funcionando, los roles de género, por ejemplo, y que lamentablemente siguen permeando al mundo. Lesvy es la gota que derramó el vaso, porque es el claro ejemplo de lo que sucede todos los días: no es la primera agredida en la Universidad.

Qué culpa tenía el monumento #HechoEnCU.

  la  definición de rebeldía o desobediencia civil es compleja cuando se traduce a hechos. Por qué apoyar al vandalismo cuando lo que se trata de mitigar es la violencia. Podríamos realizar un análisis exhaustivo de qué se entiende por desobediencia civil y/o rebeldía, qué es vandalismo y nunca acabar porque la realidad es una apariencia que se significa a través de un lenguaje que tiende al absurdo cuando se trata de concretizar en los conceptos. La cuestión es ¿el “monumento” #HechoEnCU se considera una obra de arte, un patrimonio, algo por lo que valga la pena quejarse? Son unas letras blancas localizada entre el mural de O’Gorman y Rectoría, cuyo objeto (creo) es difundir aquella concatenación de caracteres conocida como hashtag, supongo yo, para que se tomen fotos, haciendo alusión a una pertenencia social en las redes: en este caso a la UNAM. Bueno, pero no quiero hacer recaer mis ideas rumiantes y hegemónicas ante el pensamiento ajeno, supongamos que sí, es una gran obra de arte, o peor aún, es propiedad ajena y no tenemos derecho a transgredirla. Cómo jerarquizamos las prioridades: no pintes porque es un delito o exprésate porque al final de cuentas la Universidad es la casa de la apertura de ideas y conocimiento. ¿Qué es más importante?

Para mi, es más importante la segunda, todos los feminicidios acontecidos en estos años, y sí, por qué no, toda la ola de violencia desde Calderón hasta este terrible sexenio con Peña, a estudiantes, a periodistas, a mujeres, etcétera, provocan una ola de desobediencia civil (era de esperarse). Sí, pintarrajear unas pobres y banales letras, cuyo objeto es resaltar de manera horonda la pertenencia a la UNAM, lugar donde el feminicidio acontece, al igual que el acoso sexual y los asaltos en las islas. Habría sido una discusión diferente si se hubiera pintado un mural (porque en lo personal creo que tienen más valor: el artístico y social. Esos murales fueron creados por personas que creían en la formación del pueblo, porque la UNAM, se supone que fue creada como una universidad de masas, uno de los proyectos más ambiciosos de crítica del conocimiento) y a pesar de esto, habría gente que me diría: “estás mal, qué prioridad hay, que le pintes un grafiti al mural de Chávez Morado o la vida de una persona”. Lo cual tendría que razonar, porque se me hace válida la premisa y dar un argumento de por qué sí o por qué no es legítimo pintar los murales de CU.

Es difícil saber qué es lo que pasa dentro del caos, pero no es difícil diferenciar cuando la justificación de un argumento en contra de un movimiento social es por querer comprender o querer ofender. La PGJ lo dejó en claro, ella era una puta… bueno, bueno, era una borracha que vivía en concubinato: la justificación de la violencia a través de culpabilizar a la víctima, un clásico de la argumentación penal en nuestro país.

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