Producción, ciencia y sociedad: Descartes desde Marx | Jaime Labastida

Jaime Mario Labastida Ochoa es poeta, periodista, ensayista, filósofo y desde febrero de 2011 es director de la Academia Mexicana de la Lengua.
[reseña] | Josué Quezada

 

  hoy  en el siglo XXI pareciera que la filosofía marxista es inútil para nuestro tiempo, se piensa que las premisas del materialismo dialéctico ya no pueden aplicar con la realidad virtual y que las nuevas fases del capitalismo han superado la concepción marxista de la realidad. No obstante, leyendo la obra de Producción, ciencia y sociedad: Descartes desde Marx el lector puede darse cuenta que la visión del materialismo dialéctico aplica para cualquier época y persona, incluso a una época de más un siglo de anterioridad a Marx, como es el caso del tiempo de Descartes.

La obra del Dr. Labastida parte del argumento de que toda visión del mundo se haya condicionada por la situación particular en la que se encuentra inmerso el filósofo de que se trate. Aunque esta afirmación no es novedosa ni propia del autor, como él mismo lo anuncia, sí aporta un ejercicio de aplicación de la filosofía marxista a René Descartes, explicando qué fue lo que llevó al filósofo francés a pensar su mundo de la manera en que lo hizo, advirtiendo que la filosofía de Descartes era deudora de la manufactura heterogénea, que era el modo de producción de su tiempo.

El texto inicia con una introducción sobre la teoría del conocimiento, en donde se hace una crítica al materialismo mecánico y al idealismo. De la misma manera, se explica y compara al materialismo dialectico frente a las otras corrientes filosóficas. Se establece que el materialismo mecánico erra al no concebir la capacidad humana de transformar la realidad. Y, por el contrario, se acepta que en la relación sujeto-objeto, el primero modifica al segundo, pero al mismo tiempo al cambiar el objeto cambia el sujeto, puesto que ninguno de los dos polos permanece estático.

De esta manera, cuando las condiciones materiales fungen el papel del sujeto e influyen sobre una persona que tiene el papel del objeto se establece que, la persona como objeto, tiene la capacidad abstracta de modificar al sujeto (sus condiciones materiales).

Partiendo de la premisa anterior y situando al filósofo francés al centro el autor plantea los siguientes argumentos marxistas: a) la base de todo conocimiento posible es la forma como la sociedad se apropia de la naturaleza por medio del trabajo y b) la constitución de la conciencia es un proceso natural, histórico y social. Así se formulan las preguntas fundamentales del texto; ¿cuál fue la forma de producción (apropiación de la naturaleza) que existió en la época de Descartes y cómo él lo recogió en su modo de concebir el mundo?

Ante la pregunta central del texto se formula como respuesta a la manufactura como el problema de las causas. Es decir, la manufactura fue el sistema de relaciones de producción que se reflejó activamente en la conciencia de Descartes. Por esto se presenta a la manufactura como el modo de apropiación de la realidad el cual determinó las relaciones sociales que son la base para la concepción del mundo en el tiempo cartesiano.

En el libro se hace una explicación metodológicamente fuerte sobre las influencias del tiempo de Descartes sobre él, pero deja abierta la puerta a una pregunta más grande ¿cuál fue la otra manera en la que el filósofo pudo concebir el mundo? es importante recordar que el materialismo dialéctico establece que el objeto altera también al sujeto, por lo que el filósofo francés tuvo la posibilidad de pensar distinto.

Jaime Labastida presentó esta tesis en 1968, la cual aplica una filosofía desarrollada en el siglo XIX a un filósofo del siglo XVIII. Con ella se pudo entender el contexto de Descartes y el por qué pensaba como lo hacía, además empuja a estudiar las opciones de cómo Descartes pudo pensar diferente su realidad. Este ejercicio es útil y aplicable también a nuestra época. Es claro que al vivir dentro de una fase muy avanzada del capitalismo puede resultar complicado pensar diferente a como ya lo tiene contemplado el sistema.

Después de leer el libro me queda claro que, con el enorme desarrollo del capitalismo, el materialismo dialéctico no se convierte en anacronismo, sino todo lo contrario puesto que se le brindan más elementos para trabajar, desarrollarse y reproducirse. Finalmente sepamos que, como objeto, tenemos la capacidad de apropiarnos de la realidad de manera distinta.