arquitectura islámica: la mezquita

La Badshahi Masjid o "mezquita del Emperador", fue construida en 1673 por el emperador mogol Aurangzeb en Lahore (Pakistán).
[ensayo] | Alejandra González Jiménez

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Las moradas del Islam, arrasadas y desiertas,
en jardín florido para la infidelidad se han convertido.
Allí, sin otra cosa en ellas que campanas y cruces,
las mezquitas iglesias han devenido[1].
Abū l-Baqā’ al-Rundī

 

 

  en   el presente artículo se analizará la mezquita como el modelo más representativo de la arquitectura islámica proponiendo un esquema básico arquitectónico y la descripción de cada elemento, no sin antes dar un breve contexto histórico sobre la cultura islámica y el uso y evolución de la mezquita.

En el siglo VII la zona sur del Mediterráneo fue conquistada por quienes seguirían al último profeta de Dios: Mahoma. Con el paso del tiempo también conquistaron a Arabia, Persia, Mesopotamia y la India.

Estos conquistadores provenían de tribus nómadas sin noción alguna sobre arquitectura o arte, por lo que fueron adaptando a sus necesidades arquitectónicas las técnicas de construcción de los territorios que iban conquistando, como paso con toda la tradición de la civilización romana.

Podemos situar el inicio de esta nueva arquitectura en el año 622, año de la huida de Mahoma de la Meca a Medina, suceso que comúnmente se conoce como la Hégira, a lo largo de este periodo se fueron extendiendo, conquistaron Persia en el 641, Siria en el 639, Egipto en el 640, en el 711 llegaron a la Península Ibérica desde el Norte de África, tomaron Turquía durante los siglos XI y XII, comenzaron a invadir la India en el 1027 y para el 1453 terminaron conquistando el imperio Bizantino (Costa, 1998).

La civilización islámica desarrollo su propia religión: el Islam, inspirada en la tradición judeo-cristiana y predicada por Mahoma, cuyo principio dogmático esencial es creer en un único dios Alá y en la revelación contenida en su libro sagrado «El Corán». Todo creyente debe cumplir con cinco preceptos básicos: la profesión de Fe, el ayuno en Ramadán, la limosna legal, la oración cinco veces al día y la peregrinación a La Meca por lo menos una vez en la vida.

Ahora bien, el arte islámico, al igual que el judío prohíbe la exposición de figuras humanas, por lo que la pintura y la escultura se verán estancadas, abriendo paso a la arquitectura como principal representante de la cultura islámica.

Esta es la razón por la que la mezquita se convirtió en el monumento principal de expresión artística de la arquitectura islámica. No obstante, antes de convertirse en referente cultural, las primeras mezquitas eran únicamente espacios abiertos donde se reunían para orar, y eso se debía a que como todos los rincones del mundo, excepto los lugares impuros desde el punto de vista espiritual, pueden ser una mezquita según el hadith, es decir las palabras de Mahoma, las oraciones pueden realizarse en cualquier sitio, sin necesidad de un recinto especifico (Aksamija, 2007).

De acuerdo con la tradición islámica, la primera mezquita en el mundo fue la Kaaba (fig. 1) edificada por Adán por mandato de Dios y reconstruida por Abraham y la más antigua que se conoce es la Mezquita de Quba a las afueras de Medina (fig. 2).

Desde los primeros tiempos del Islam el uso de la mezquita no se limitaba a funciones religiosas pues además de ser el lugar usual de oración para los musulmanes también se ocupaba como centro social, político y educativo para el servicio de toda la comunidad (Andrey & Batista, 2017), pues a menudo fungían como tribunales, tesorerías, hospitales, cocinas e incluso cárceles además de santuarios (Aksamija, 2007) y al ser el punto de encuentro de la comunidad islámica se construía en el centro de la ciudad.

Si la mezquita sería utilizada para fines religiosos se seguían las recomendaciones del Corán para su construcción, es decir, debían edificarse de manera respetable e impresionante sin exceder el costo, exaltadas con sumo respeto al ser las casas de Alá y sin peleas o gritos dentro de la mezquita (Andrey & Batista, 2017).

Debido a la diversidad cultural islámica, la mezquita no cuenta con un canon arquitectónico bien establecido, de ahí que sean muy evidentes las diferencias entre estas edificaciones, tanto en el uso de materiales como las técnicas utilizadas. Sin embargo, podemos tratar de exponer un esquema básico inmutable independientemente de la tipología de cada mezquita.

Este esquema está compuesto por tres elementos; la sala de oración (haram) (Fig. 3), dentro de ella el muro de la quibla que orienta a los fieles para que oren en dirección a la Meca y el Mihrab (fig. 4) pequeño espacio interno cuya entrada está formada por un arco usualmente de herradura que tiene como función custodiar El Corán.

Asimismo, tenemos otros elementos que complementan el monumento, por ejemplo, la Macsura (fig. 5) espacio reservado para el califa o el emir según sea el caso, ubicada frente al Mihrab.

El mimbar pequeña plataforma de madera o piedra equivalente al púlpito en las iglesias, donde el imán pronuncia el sermón (jutba) y dirige la oración de cada viernes, construida a la derecha del Mihrab.

El impluvio (sahn) (fig. 6) en el que frecuentemente se encuentran la fuente (sabil) de ablución, utilizada para el ritual de purificación antes del acto religioso.

En uno de los lados de la construcción se encuentra el minarete o alminar que es la torre alta y esbelta desde donde el almuédano convoca a los musulmanes a la oración.

Ahora bien, como los musulmanes no podían utilizar imágenes para la ornamentación de las mezquitas, desarrollaron técnicas de decoración sobre mosaico, estuco, azulejo, madera, piedra o mármol según el material utilizado en la construcción del monumento que consistían en motivos y lazos geométricos, atauriques y caligrafía referente a su libro sagrado El Corán (fig. 7).

Fig. 7. Muqarnas decorativos, Iwan de la Mezquita del Shah, Isfahan, Irán by Nevit Dilmen

Este es el esquema básico de las mezquitas, resultado de la combinación de elementos de la arquitectura de culturas locales como la romana, bizantina, visigoda, sasánida y oriental y de materiales de construcción de acuerdo al área geográfica tales como, el ladrillo, la arcilla y la piedra utilizados para la mampostería o sillarejo. Como ejemplos tenemos la Mezquita Mayor de Damasco del siglo VIII, construida sobre una antigua basílica cristiana y esta a su vez sobre un edificio pagano, la Sala de oración de la Mezquita Mayor de Córdoba[2] (fig. 8) evidencia de mezquita basilical en la que se incorporó la equivalencia de sus tres naves produciendo un efecto parecido al de las salas hipóstilas. Esta construcción ha sido modificada con el paso de los años, de mezquita paso a ser catedral y por ello su una situación actual es poco favorable debido a la incesante disputa entre la orden cristiana y la musulmana por la obtención del monumento (Usunáriz Garayoa, 2012).

Figura 8. Sala de oración de
la Mezquita Mayor
de Córdoba.

O el alcanzar omeya de Amman, edificado entre ruinas romanas aprovechadas por los omeyas que adaptaron modelos arquitectónicos y técnicas sasánidas, formas y tipologías orientales como el arranque de arcos y bóvedas y donde por primera vez utilizaron el conglomerante de yeso, que tiempo después se volvería exclusivo de zonas como el Valle de Ebro y el sur de Aragón y que serviría para distinguir una obra islámica de una cristiana, haciendo de esta construcción un fuerte testimonio del mestizaje cultural y técnico del pueblo islámico.


Notas al pie
[1] Abū l-Baqā’ al-Rundī, Lamento por la pérdida de Sevilla (poema de 1267), traducción al castellano en Bosch, Historia de Sevilla, p. 186.
[2] Se recomienda el siguiente vídeo sobre la situación de la Mezquita; https://www.youtube.com/watch?v=Pand0KvoAbo
Bibliografía
Aksamija, A. (2007). La mezquita genérica. Principios de diseño para proyectar una mezquita. Temes de Disseny, (24), 51–61. Retrieved from http://www.raco.cat/index.php/Temes/article/view/76583/105106
Andrey, L., & Batista, H. (2017). Encontrar la divinidad : Sinagoga , Iglesia y Encontrar la divinidad : Sinagoga , Iglesia y.
Costa, I. M. (1998). Arquitectura y Construcción Islámica.
Ruggles, D. F. (2011). La estratigrafía del olvido: la Gran Mezquita de Córdoba y su legado refutado. Antipoda, (12), 19–37. https://doi.org/10.7440/antipoda12.2011.03
Usunáriz Garayoa, J. M. (2012). Entre dos expulsiones: musulmanes y moriscos en Navarra (1516-1610). Al-Qantara, XXXIII(1), 40–81. https://doi.org/10.3989/alqantara.